Las Provincias

El 'broker' español que movía mil millones de euros al día y ganaba diez millones al año

Javier Martín-Artajo sale de la Audiencia Nacional, en noviembre de 2013.
Javier Martín-Artajo sale de la Audiencia Nacional, en noviembre de 2013. / efe
  • La Audiencia Nacional decide si extradita a EEUU a Javier Martín-Artajo, al que acusan de dejar un agujero colosal en el mayor banco de América

El título del informe, firmado por el agente especial del FBI Jonathan Polonitza, no podía ser más contundente: ‘Estados Unidos de América contra Javier Martín-Artajo’. El documento vio la luz el 9 de agosto de 2013, el día que Martín-Artajo, exdirector de inversiones de JP Morgan Chase en Europa, pasó de ser un semidiós de las finanzas a un fugitivo en busca y captura, acusado formalmente de provocar un agujero de 4.700 millones de euros en el primer banco de EE UU. Ni siquiera se da un aire a Leonardo DiCaprio en ‘El Lobo de Wall Street’, pero la historia de este banquero español, casado y padre de dos hijos, de ilustre familia madrileña, bien podría dar para un filme con ingredientes similares: codicia, mansiones alejadas de ojos indiscretos, ‘brokers’ brillantes y frenéticos moviendo (y ganando) dinero a un ritmo de millones por segundo, mujeres de Chanel y Manolo Blahnik, tipos por encima del bien y del mal y con muchos problemas legales. A este ‘lobo’ patrio podrían caerle hasta 95 años en una cárcel estadounidense por ocultar las millonarias pérdidas de su oficina, que originaron el ‘roto’ en el banco. La película no pinta bien para Javier Martín-Artajo.

El veterano juez de la Audiencia Nacional Antonio Díaz Delgado estudia estos días si lo deja en manos de las autoridades de EE UU, aunque la última palabra la tendrá el gobierno español, como en todos los casos de extradición. No es muy común que España entregue a otro país a sus nacionales. Sin ir más lejos, el pederasta Daniel Galván, reclamado por Marruecos, cumple pena en Herrera de La Mancha (Ciudad Real). Pero tampoco es imposible. Los Bergantiños, dos conocidos falsificadores de arte gallegos, fueron extraditados a Estados Unidos hace unas semanas. Y Pablo La Piedra, director de cine porno acusado en Colombia de utilizar a una menor para una película, también fue devuelto al país donde cometió el delito, juzgado y condenado. No son los únicos, por supuesto.

En el caso de Martín-Artajo (Madrid, 50 años) la fiscalía cree que se dan "los requisitos previstos". Quizá por eso se escondía. El banquero, que ahora trabaja para varias empresas españolas, llegó a estar en la página de los más buscados de la Interpol. El Grupo de Localización de Fugitivos de la Comisaría General de Policía Judicial convenció a la familia, vecinos de los Reyes -viven a una calle del Palacio de la Zarzuela-, para que Javi se entregara: "Si no lo encontramos ahora, lo encontraremos en otro momento. Es mejor para él que lo detengamos aquí en Madrid, no en cualquier frontera. Tiene 24 horas". La jugada surtió efecto. Habían pasado unas semanas desde que el FBI emitió su informe, solo unas horas de la advertencia de la inspectora de la Policía Nacional, y Javier Martín-Artajo se presentaba en comisaría. El juez le quitó el pasaporte, le prohibió salir del país y le impuso la obligación de presentarse cada 15 días en la Audiencia Nacional, pero le dejó en libertad. Salió sonriendo y luego se puso serio. No se olvidó de saludar a los fotógrafos y a los curiosos de turno. "¿Y ese quién es?", preguntaba alguno.

A principios de este mes, el que llegó a ser el ‘broker’ español mejor pagado del mundo, con un sueldo de diez millones de euros al año, y una cartera de inversiones de 200.000 millones, defendió por última vez su inocencia ante Antonio Díaz Delgado: "No lo he hecho, no pude hacerlo y no tenía motivación para ello". Su abogado, Juan Barallat, del prestigioso despacho de Matías Cortés, llegó a implorar clemencia al magistrado aduciendo la "desproporcionalidad" del castigo que pretenden imponer a su cliente en Estados Unidos, en comparación con las penas contempladas en España: "Se lo rogamos señoría, es español, tiene arraigo en España y en Estados Unidos le piden hasta 95 años de cárcel, cuando aquí la pena es de 15 años como máximo". La súplica no hizo mucha mella al menos en la fiscal, Susana Landeras, que tiene claro que Martín-Artajo es "la persona responsable de las operaciones diarias" que llevaron a la "manipulación" contable en JP Morgan Chase. Aunque llegó a un acuerdo con el banco y devolvió parte de su sueldo admitiendo su responsabilidad en la vigilancia, al banquero le acusan las autoridades norteamericanas de delitos contra el mercado y los consumidores, delito societario, delito de estafa y de falsedad documental. "No hacemos declaraciones", zanja su abogado ante la llamada de este periódico.

Jugando a la ruleta

La vida de lujo de este tiburón de las finanzas, vecino de David Cameron y Kate Moss en el exclusivo condado de Oxfordshire, a 120 kilómetros de Londres, y de Mourinho en el barrio de Chelsea, ya comenzó a tambalearse antes del informe del FBI. Martín-Artajo estaba en el disparadero en 2012 gracias a su presidente, Jamie Dimon, que se vio obligado a admitir pérdidas de 2.000 millones de dólares por operaciones arriesgadas, más propias de aficionados a la ruleta. Apuntó directamente al español y a algunos miembros de su equipo. Como el controvertido Bruno Iksil, un brillante matemático francés contratado por Martín-Artajo como corredor de bolsa que, según su perfil en las redes sociales, caminaba "sobre las aguas" y que era conocido como ‘la ballena de Londres’ por el volumen de activos que manejaba a diario. Los colegas de la ‘City’ también le apodaban ‘Voldemort’, el malísimo de Harry Potter, el de la magia tenebrosa. Jamie Dimon, sin embargo, minimizó la gravedad de la situación, comparándola con "una tormenta en una vaso de agua". Nada más lejos de la realidad. Sus chicos habían jugado a la ruleta con los activos del banco, pero a la ruleta rusa. Y se acabaron pegando un tiro. El correo electrónico que Iksil escribió a Martín-Artajo, tras una serie de operaciones desastrosas, no deja lugar a dudas: "Estamos muertos. Nadie pierde 500 millones sin consecuencias". JP Morgan los despidió a todos, y vendió de tal manera los paquetes de productos derivados con los que trabajaba el despacho del español, que los 2.000 millones de dólares de pérdidas se convirtieron en 6.000 (4.700 millones de euros).

Ante la magnitud del escándalo, el mismísimo Barack Obama designó un fiscal especial para investigar el caso, Preet Bharara, uno de los cien hombres más influyentes del mundo según la revista ‘Time’, que disparó su artillería sin miramientos contra el español en una multitudinaria rueda de prensa: "La conducta criminal exhibida es simple y directa". El Senado de Estados Unidos presentó otro documento de casi 600 páginas en el que se acusaba a varios banqueros "irresponsables" -Martín-Artajo entre ellos- de originar el tremendo agujero de la entidad. Pero al ‘broker’ español aquello le pilló de romántica escapada africana con su mujer, la inglesa Sarah Berrow, brindando con champán a bordo de un yate en el lago Kariba, en Zimbabue, donde el dictador Robert Mugabe agasaja a sus poderosos invitados.

Ahora Javi apura los que pueden ser los últimos días de libertad de su vida en Madrid, en un piso junto al parque del Retiro. De vez en cuando hace alguna escapada a la sierra con su moto. No tiene coche. «Ni yate», puntualiza un conocido. Y eso que Javier Martín-Artajo siempre tuvo casi todo lo que quiso. Soñaba con ser piloto militar e ingresó en el Ejército, como algunos de sus familiares, pero acabó siendo una perita en dulce para los bancos cuando se licenció como ingeniero en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería ICAI en la Universidad Pontificia Comillas, en Madrid, y después en la Universidad de Columbia. Antes de subir a la cima y de bajar a los infiernos de JP Morgan Chase, Martín-Artajo fue nombrado por Global Finance como una de las ‘100 estrellas de los mercados emergentes’. Trabajó para Dresder Bank y fue jefazo en Lehman Brothers, aunque no hay que pensar mal. Se fue mucho antes de su caída, la que desencadenó la crisis mundial.