Los vigías de la noche vuelven a la comarca

Imagen panorámica del municipio de Ador tomada desde una de las montañas que lo rodean. / LP
Imagen panorámica del municipio de Ador tomada desde una de las montañas que lo rodean. / LP

Este oficio desapareció de la mayoría de localidades y ahora se reincorpora a la sociedad con un carácter renovado y actual Los municipios de Ador y Palma de Gandia recuperan la tradicional figura del sereno en sus calles

LEYLA GALLEGO

gandia. La figura del sereno se instauró en España en el siglo XVIII y durante décadas supuso un oficio que gozaba de gran reputación entre los vecinos por la labor que desempeñaba. Este trabajo consistía en vigilar las calles de los municipios por las noches y, en algunas ciudades y pueblos portaba consigo las llaves de las viviendas.

Entre sus funciones principales estaba acompañar a casa a las mujeres que tenían miedo de deambular por las calles cuando se ponía el sol o dar aviso de robos o incendios a las autoridades.

Hace ya un par de décadas que esta figura desapareció en la mayoría de municipios y en la comarca de la Safor, solo quedan dos supervivientes. El municipio ubicado en el interior de la comarca, Ador, recuperó hace ya siete años este personaje, pero con una imagen muy renovada. Ahora el sereno ya no tiene las mismas funciones, ni tampoco posee copias de los centenares de puertas blindadas que logran espantar a aquellos que tratan de invadir domicilios ajenos durante la madrugada.

Los empleados disponen de vehículo y móvil y están disponibles desde las 12 hasta las 6 de la mañana

Profesión del siglo XXI

Según cuenta el alcalde del municipio, Joan Faus, sus funciones ahora son más parecidas a las de un vigilante nocturno que no tiene capacidad para actuar en casos de urgencia y que se limita a velar por la seguridad y tranquilidad de los vecinos en los turnos en los que no hay policías locales para hacerlo. Cuando un voluntario accede al puesto, el Consistorio le cede un coche, un teléfono móvil cuyo número es público y al que cualquier vecino puede llamar si lo requiere, y un chaleco identificativo de su cargo.

«A medianoche esta persona sube al vehículo oficial y se pasea por todo el pueblo con el fin de ahuyentar a los ladrones y maleantes. Existen varios puntos por los que tiene la obligación de pasar como la farmacia, el Ayuntamiento y la iglesia», declaró el primer edil. Además, Faus apuntó qué las urbanizaciones y el polígono industrial son zonas de vigilancia obligatoria para esta persona, «pues son susceptibles de sufrir robos».

Con el fin de fomentar el empleo, el Ayuntamiento de Ador creó una bolsa de trabajo en la que cualquier desempleado, mayor de 18 años y con permiso de circulación puede apuntarse. Cada dos meses, hay una rotación y el siguiente en la lista ocupa el cargo por el mismo periodo de tiempo.

El alcalde destacó que en Ador «no existe ningún tipo de discriminación de sexo y ahora mismo la vigilante nocturna es una mujer». Faus añadió que cualquier persona que ocupe este puesto percibe el mismo salario, que está incluido en los presupuestos municipales.

El primer edil recordó que hace a penas una semana, el anterior sereno consiguió encontrar dos de las seis figuras del belén municipal que habían sido sustraídas la noche del pasado 5 de enero. Fue el vigilante el que se encargó de poner en conocimientos de las autoridades locales el hallazgo del borrequito y un pastoret en la calle Bisbe Amigó.

También el municipio vecino, Palma de Gandia, ha recuperado la figura del vigía, aunque es cierto que los de Palma tardaron más tiempo en reinstaurarla. Hace algo más de un año que los vecinos duermen más tranquilos en este pequeño municipio de la Safor.

Según contaron a LAS PROVINCIAS fuentes oficiales, este oficio no es el de un sereno al uso, pero sí que desempeña funciones similares a las que llevaban a cabo sus antecesores adaptadas a los tiempos actuales. «Esta persona cubre los vacíos que dejan los agentes durante las noches de domingo a jueves, ya que viernes y sábados sí que contamos con presencia policial por ser lo días en los que mayor alboroto hay», comentó el edil.

Del mismo modo que en la localidad vecina, esta persona ejerce de vigilante nocturno y tiene a sus disposición un vehículo con el que patrullar las calles y un teléfono móvil que el gobierno se ha encargado de hacer llegar a través de distintas vías a todo el mundo. «No solo vigila, sino que también puede llevar a personas sin vehículo al médico o la farmacia», apuntaron.

Esta vuelta al pasado no es cosa de pueblos pequeños, sino que la propia capital de la comarca, Gandia, recuperó esta profesión hace unos años. El anterior gobierno de la Ciudad Ducal implantó una figura muy similar a la de los serenos de Palma y Ador, pero con un carácter propio del siglo actual, dotados con vehículos eléctricos, y vía de conexión directa con las autoridades. Con la salida del Partido Popular del ejecutivo local este oficio se extinguió.

En general, este oficio desapareció en la todos los municipios, pero algunos gobiernos han decidido reincorporar esta figura con el fin de fomentar el empleo y un mayor servicio a quienes no disponen de otros recursos.

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