Vecinos de Tavernes exigen medidas a la Administración para ayudar a los indigentes

Los cartones, mantas y pertenencias de uno de los indigentes que vive en una céntrica calle de Tavernes.
Los cartones, mantas y pertenencias de uno de los indigentes que vive en una céntrica calle de Tavernes. / C. Gimeno

Los ciudadanos lamentan que los sintecho duerman en las calles y hagan sus necesidades en los portales de las viviendas

C. GIMENO TAVERNES.

Los vecinos de este municipio llevan varios meses observando la llegada de gente sin hogar, que vive, duerme y hace sus necesidades en las calles del centro de la localidad. En reiteradas ocasiones han alertado a las fuerzas de seguridad de la situación, pero pese a que han sido atendidos, siguen en la vía pública.

Ante esta situación, los ciudadanos reclaman a las administraciones públicas que tomen conciencia de lo que esta sucediendo y destinen los medios necesarios para aportar soluciones con el fin de que esta gente pueda vivir con dignidad.

Y es que en Tavernes de la Valldigna esta realidad social se ha hecho mucho más patente los últimos meses. Hay un mayor número de gente sin techo que deambulan por las calles sin hogar. Algunas han encontrado un medio techo en casetas de campo, pero otras dos duermen en plena calle, a la vista de todos. Es una situación que indigna a los vecinos, quienes piden ayudas más efectivas a estas personas por parte de las administraciones públicas.

Los indigentes en la Vall son gente apacible que, por lo general, no causa problemas, pero si alguna molestia al vecindario cuando se acercan a cualquier portal para poder hacer sus necesidades en plena noche. Por el día se buscan la vida, pero durante la noche todo está cerrado salvo sus cartones dispuestos en plena calle.

Uno de ellos hace pocas semanas que llegó a Tavernes. Dice ser de Algemesí. Duerme en la acera del centro urbano de la Vall arropado entre cartones. A simple vista se ve que tiene problemas y que sus condiciones de vida no son buenas. De hecho, la tarde del lunes fueron varios los vecinos que llamaron a la Policía Local para que se hiciera cargo de una persona mal vestida, con síntomas de paranoia y que decía tener hambre. Tenía dificultad hasta para respirar.

Con paciencia los policías lo visitaron varias veces para calmarlo y espabilarlo, pero poco más se puede hacer.

La ayuda es complicada y muchas veces se topa con la escasa voluntad de dejarse ayudar. Los problemas añadidos nublan la voluntad lógica de querer cambiar de vida.

La concejal de Servicios Sociales de Tavernes, Noelia Alberola, reconoció a LAS PROVINCIAS que en la Vall no existen albergues en los que acoger a estas personas: «la Policía Local hace una primera atención, les informa de las ciudades donde hay albergues, que son Gandia y Valencia. Les atienden en lo más urgente y les dice que pueden acudir a Servicios Sociales para ver las posibles ayudas».

La edil comentó que han llegado a ofrecer a uno de ellos la posibilidad de darle alimento y pagar un billete a la ciudad donde pudieran tener familia, aunque por ahora no ha aceptado esa ayuda. Lo cierto es que no está en condiciones de saber ni qué es bueno para él y necesita que algún organismo actúe por él. Según Alberola, «trabajamos coordinadamente para ofrecer ayuda, pero muchas veces, estas personas no se dejan ayudar».

Los policías señalan que cada día los atienden, pero que poco más se puede hacer que llamar a una ambulancia si presentan una circunstancia urgente y es que «a las pocas horas vuelve a estar en la calle», reconoce uno de los agentes.

Càritas es una de las entidades que más ayuda en estos temas. Mediante los voluntarios se presta ayuda directa a estas personas. De hecho, a otro indigente le llegaron a ofrecer un billete para ir a vivir con su madre o la opción de ser atendido en un albergue, pero ambas posibilidades fueron rechazadas y sigue viviendo en las calles con un delicado estado de salud. Camina con dificultad y, al parecer, la bebida es una forma de evadirse.

El pasado invierno, ante una ola de frío, las instituciones valleras localizaron a los sintecho para propiciarles mantas, comida y una opción donde pasar la noche ante la bajada de las temperaturas. Aunque en muchos casos es difícil ayudarles porque no aceptan la ayuda.

Los vecinos piden mayor implicación de las administraciones p y una oportunidad que les permita rehacer sus vidas o ser atendidos.

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