El valenciano que se anticipó al libro Guinness en 1930

Grano de arroz y cerilla donde Peiró escribió el Padre Nuestro y el Credo en miniatura, junto a una imagen suya. / ó.d.
Grano de arroz y cerilla donde Peiró escribió el Padre Nuestro y el Credo en miniatura, junto a una imagen suya. / ó.d.

El abogado Vicente Gonzalo Peiró obtuvo en Barcelona un premio mundial al escribir 422 artículos del Código Civil en letra minúscula

Ó. DE LA DUEÑA

Un cuarto de siglo antes de que se editara el primer Libro Guinness, la Safor ya ofreció al mundo a un campeón universal. El abogado de Rafelcofer Vicente Gonzalo Peiró (1895-1933) se alzó en 1930 con el titulo mundial de letra minúscula (microscópica), en un certamen celebrado en Barcelona.

El letrado aportó una pequeña cartulina de 9,5 por 14.5 cm, donde tuvo la suficiente aptitud para introducir 422 artículos del Código Civil con más de 22.000 palabras. Su obra fue la indiscutible ganadora. Con esto, Rafelcofer aportó al mundo a un hábil tallista que fue reconocido en todo occidente por su indiscutible pericia.

Pero esta no fue la única pieza que este entendido legó al mundo de las miniaturas este joven que nació en una bonita casa Modernista de la calle Major de Rafelcofer, hoy desparecida. Escribió textos religiosos en un grano de arroz y en una cerilla, que se conservan en su población natal.

Estudió Derecho en Murcia, donde se enamoró de una joven llamada Conchita. Con ella mantuvo una larga relación de correspondencia, y en sus misivas reflejaba su talla cultural, un amante de las obras clásicas y de la filosofía antigua. Ejerció como jurista en Barcelona, donde se codeó con escritores, pintores y otros artistas.

Todo durante poco tiempo, ya que su trabajo comenzó en 1929 y perdió la vida en 1933. Peiró, como defensor de las artes y costumbres valencianas, escribió en publicaciones de la Safor, como en la revista Bayrén, donde mostró su lírica y su idílica visión del paisaje floral valenciano y la belleza femenina.

Pero en su corta vida, este amante de la cultura no dejó de profundizar en las miniaturas. De hecho entre su legado dejó un grano de arroz, donde escribió un Padrenuestro, y una cerilla donde introdujo el Credo. El abogado volvió a Rafelcofer al encontrarse enfermo, en los primeros años de 1930 y falleció con tan sólo 37 años. Sus bienes, cuadros, libros y el grano de arroz y la cerilla pasaron a manos de su hermana, Lola 'la del Molí', una joven que pasó casi toda su vida soltera y se la recuerda como una mujer presumida que escondía su edad y a la que le gustaba estrenar vestidos cuando había visita. De hecho, también la llamaban Lola 'Volantes', desde que estrenó un traje con grandes vuelos.

Bienes familiares

Cuando faltó, los bienes pasaron a un sobrino que vivía en Bellreguard, que los vendió al Museo de Miniaturas de Guadalest. Tras años de gestiones el Ayuntamiento recuperó las miniaturas y ahora las expone en el salón de plenos. El grano cuenta con una lupa para que se pueda apreciar su minuciosidad, la cerilla está en la misma vitrina junto a una fotografía de Peiró. También hay una réplica del diploma que obtuvo en Barcelona por su premio, donde se incluye una reproducción de los 422 artículos civiles.

Peiró nació en el seno de una familia adinerada, de 'capa alta', de Rafelcofer, con decenas de hanegadas de tierras. Pero, pese a ello, el joven conectó con el mundo de la cultura y fue uno de los pioneros en poner de manifiesto en sus escritos la brecha existente entre las clases acaudaladas y los sectores vulnerables. Vicente y Lola tenían otros dos hermanos, uno que vivió en Bellreguard y otro que marchó a Argentina.

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