Terapias ecuestres para ayudar a mejorar la calidad de vida de personas con discapacidad

Una de las profesionales del centro de terapias ecuestres  de Asete atiende a un niño. / lp
Una de las profesionales del centro de terapias ecuestres de Asete atiende a un niño. / lp

Asete, formada por profesionales de la equinoterapia, abre un centro en Oliva ante la demanda de los vecinos de la Safor y la Marina

ROCÍO ESCRIHUELA

oliva. Mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad es el aliciente que mueve diariamente a los profesionales que forman la Asociación de Especialistas en Terapias Ecuestres (Asete). Con el objetivo común de hacer llegar los beneficios de este tipo de tratamientos a todos los colectivos surgió la entidad en Manises en 2014, y ahora, tras comprobar la evolución satisfactoria de los personas que prueban esta terapia, impulsan un nuevo centro en Oliva ante la demanda de personas de la comarca de la Safor y la Marina que buscan este servicio.

En un lugar privilegiado y a escasos metros del Parque Natural del Marjal Pego-Oliva, en el centro hípico, se ha ubicado Asete con un equipo experimentado formado por psicólogos, fisoterapeutas y monitores. Una plantilla que ira en aumento según la demanda, y que compaginará con los 18 empleados que trabajan en el centro de Manises.

Los caballos son el animal idóneo para estimular a personas con discapacidades psíquicas, físicas o necesidades especiales. La equinoterapia está indicada para casos de autismo, parálisis cerebral, espina bífida o síndrome de down. El caballo es una herramienta capaz de rehabilitar, integrar y educar y cuya terapia ya usaban en la Antigua Grecia para aliviar muchas dolencias.

Terapias usadas como complemento a otros tratamientos que generan una alta motivación en las personas con discapacidad y que sirven de puerta de acceso para poder trabajar multitud de patologías, actitudes o emociones. Estas actividades son una valor añadido a la mejora de la calidad de vida de las personas a las que atienden.

Atención a menores

El pasado viernes realizaron la inauguración oficial del centro donde acudieron medio centenar de personas que se interesaron por el proyecto, así como monitores de centros especiales que visitaron las instalaciones y que ya han mostrado su interés con acudir con las personas que atienden.

Desde Asete han destacado que el 90% de los niños que acuden a las terapias ecuestres son menores, pero que los profesionales trabajan con pacientes de todas las edades, ya que hay adultos que acuden a su centro tras sufrir alguna depresión o cualquier patología. Las terapias están recomendadas para personas con discapacidad, trastornos psicológicos o problemas de marginación o inadaptación social. Para dar mayor seguridad a los pacientes, los fisioterapeutas que trabajan con ellos, suben a lomos del mismo caballo para acompañarles y ayudarles a sortear el miedo inicial que les puede provocar montar a un equino.

El medio natural es el mejor entorno donde poder desarrollar las facultades de los pacientes y este ha sido también, uno de los motivos que les ha llevado a emprender una nueva andadura en el centro hípico de Oliva. Con el caballo, como única herramienta, consiguen que cada paciente se supere día a día mejorando con el tiempo su calidad de vida.

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