La técnica del oro de los faraones egipcios se cuela otra vez en un retablo de la Colegiata

Dos doradoras de la empresa de restauración de patrimonio trabajando ayer en el retablo neogótico de la Colegiata de Gandia. / r. escrihuela
Dos doradoras de la empresa de restauración de patrimonio trabajando ayer en el retablo neogótico de la Colegiata de Gandia. / r. escrihuela

Restauradores aplican el dorado al agua en el altar del Cristo crucificado y completan así todas las tallas del templo de Gandia del siglo XIV

ROCÍO ESCRIHUELA GANDIA.

El interior de la Colegiata de Gandia pronto brillará con todo su esplendor. Expertos en restauración de patrimonio iniciaron ayer las labores de dorado de un retablo neogótico de madera con la técnica de oro al agua. Un método que ya usaron las primeras dinastías egipcias, aunque los expertos apuntaron ayer que «en la época de los faraones se usaba esta técnica, pero con un oro más grueso». Además, apuntaron, que tanto en Egipto como en Mesopotamia seguramente cambiarían algunos de los otros materiales utilizados, como la cola.

El retablo, de nueva planta, podría datar de hace más de 80 años, tras la guerra civil, cuando se crearon nuevas obras de arte para paliar la quema de las piezas que se hallaban en las iglesias y que fueron destruidas.

El proceso de dorar completamente el retablo de pino rojo tardará aproximadamente tres meses y lo llevará a cabo la empresa valenciana Gaia, quien ya inició hace años el dorado del retablo. José María Payá, director gerente de la compañía, y otros responsables de la misma observaban ayer el inicio de los trabajos y preparaban el escenario para iniciar su labor. El retablo en cuestión, que está ubicado en la parte izquierda del templo, era el único de toda la iglesia que permanecía intacto, salvo las labores que se paralizaron hace varios años. El resto de obras que lucen en la Colegiata, edificio que comenzó a construirse a finales del siglo XIV, están todas policromadas o doradas.

Los mismos restauradores son los que iniciaron en 2013 el dorado del retablo que lleva la imagen de un Cristo crucificado. Unos trabajos que no completaron y que ahora retoman para finalizar el dorado completo. En aquella fecha, sólo se pudo actuar en la parte superior de la obra de arte. Ahora, gracias a la aportación de los feligreses ha sido posible que en breve la obra pueda brillar en todo su esplendor. Según indicó a LAS PROVINCIAS el abad de la Colegiata, Ángel Saneugenio, el coste total de esta actuación asciende a 25.250 euros.

Payá explicó que el oro que se utiliza en este proceso es de 23 kilates, aunque no supo determinar la cantidad de gramos que se van a usar, pero sí que apuntó el coste total del oro es de casi 7.000 euros. A este importe se deben añadir todos los demás materiales que se emplean en la restauración, aunque matizó que «el oro es lo más caro». La técnica del dorado al agua permite que se quede muy brillante y además, según apuntaron los expertos, el uso de oro fino «es lo que asegura que pasen siglos y permanezca intacto». «El oro fino no se oxida nunca, si se conserva sin problemas de humedad, va a ser imperecedero. Con el paso del tiempo sólo va a necesitar un mantenimiento de limpieza», explican.

En la actuación, dos doradoras trabajan bruñendo algunas zonas, para sacarle brillo ya que es una técnica donde se juega con los contraste de mate y brillo para que los relieves del retablo adquieran más volumen. Para iniciar los trabajos, la madera se lija, se limpia y se prepara un fondo con varias capas de bol amarillo que lleva cola de conejo. Antes de fijar la lámina de oro, se humedece el bol con agua y gracias a la cola se puede pegar. «El proceso de pegado es muy delicado ya que se trata de láminas muy finas. Ni tan siquiera puede hacer viento ya que podría doblar la hoja y quedarse arrugada», matizan.

Más

Fotos

Vídeos