Sesenta jóvenes se quedan sin estudiar Informática en Gandia al no haber plazas

Patio del María Enríquez de Gandia. / ó.d.
Patio del María Enríquez de Gandia. / ó.d.

Educación reconoce la alta demanda del María Enríquez y emplaza a los alumnos a desplazarse a Tavernes y Cullera para cursar el ciclo formativo

Ó. DE LA DUEÑA GANDIA.

Cursar el ciclo medio de informática en el instituto María Enríquez de Gandia es ya casi una misión imposible. Año tras año decenas de jóvenes se quedan fuera de estos estudios, pero en esta ocasión las cifras son alarmantes. Más de 80 aspirantes han formalizado la prematrícula en el centro, pese que sólo hay 20 plazas.

El plazo para anotarse en las listas ya ha expirado y toda la comunidad educativa se ha quedado perpleja ante el aluvión de demandas que ha superado con creces la de años anteriores. El ciclo medio de informática, el único que se imparte en Gandia, cuenta con 24 plazas. De ellas, entre cuatro y cinco se reservan para los alumnos que deban repetir curso, por lo que el número de vacantes disponible se queda en tan sólo 20.

Esto quiere decir que el centro educativo de Gandia, uno de los más grandes de la Safor, y con medio siglo de historia, debería habilitar hasta cuatro unidades de los estudios de informática de grado medio ante la demanda registrada.

«Hacen falta cuatro grupos, ya no uno más que es lo que se barajaba hace unas semanas», dijo una de las dirigentes de la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA), Juani Sevilla. El colectivo activó todas las alarmas hace semanas para reclamar una unidad más al Consell y evitar que se repitiera la mala experiencia del año pasado, en la que decenas de chicos no pudieron acceder al ciclo.

«En 2017, más de 60 estudiantes se anotaron para las 20 plazas. 40 se quedaron fuera. Hemos querido adelantarnos y ya en el Consell escolar que se habilitaran nuevas unidades para que los jóvenes no se quedaran fuera como el año pasado», pero las cifras han dejado boquiabiertos tanto a padres como a la comunidad educativa.

Abondono de los estudios

Esto supone que los jóvenes dejan de cursar los estudios que desean y en muchos casos abandonan la «rutina académica», precisó Sevilla. El problema radica también en que estos estudios sólo se pueden cursar en otras localidades como Tavernes o Cullera, lo que es «una complicación para jóvenes de 16 años».

Desde la Conselleria de Educación la respuesta ante qué solución se va a tomar ante las elevadas solicitudes no es muy halagüeña: «En el María Enríquez hay más de 20 vacantes y el Jaume II de Tavernes 36, donde sólo se han realizado 10 solicitudes». Es más llegaron a dar como solución un centro académico de Cullera, donde hay 21 plazas.

El área que dirige Vicent Marzà lo tiene claro, el alumno debe moverse, pese a tratarse de jóvenes de 16 años: «En total, en la Safor y Cullera hay 80 plazas para cien solicitudes. El alumnado tiene opciones para estudiar este grado de informática», pese a que según estas cávalas aún hay 20 jóvenes que se quedaran sin plaza.

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