El ruido en la playa se dispara a 62 decibelios las noches de verano, 17 más de lo permitido

Vecinos y turistas llenan la playa y el paseo marítimo de Gandia durante la noche de San Juan de 2017. / àlex oltra
Vecinos y turistas llenan la playa y el paseo marítimo de Gandia durante la noche de San Juan de 2017. / àlex oltra

Un informe hecho público por el gobierno de Gandia recoge los datos de julio y agosto para tomar medidas para conciliar ocio y descanso

ROCÍO ESCRIHUELA GANDIA.

La playa de Gandia supera los niveles de ruido permitidos tanto de día como de noche. Esa es la principal conclusión que se desprende del informe realizado por la empresa Acusttel tras el encargo del ayuntamiento para completar el Plan Acústico Municipal con el objetivo de emprender las medidas necesarias para hacer compatible la oferta lúdica con el entorno residencial.

El estudio, realizado durante el mes de julio y agosto del año pasado, con más de 1.090 horas de muestras, ha registrado un nivel medio de 64 decibelios durante el día y de 62 por la noche. Es decir, de 8 a 22 horas los límites rebasan en 9 decibelios la normativa autonómica, mientras que de 22 a 8 horas, se superan en 17 decibelios. Los objetivos de calidad acústica para un uso residencial son según la legislación del Consell de 55 decibelios en periodo diurno y de 45 en el nocturno. La normativa sólo distingue entre periodos de día y de noche, y no específica un nivel sonoro ya sea en zonas turísticas o en ciudad.

Datos preocupantes

En la plaza Castell y la avenida de la Pau se apuntan indicios de Zona Acústicamente Saturada

Las conclusiones del estudio fueron presentadas ayer por el coordinador de Urbanismo, Vicent Mascarell, y el director técnico de la empresa Acusttel, Juan Luis Aguilera. Mascarell señaló que «los datos son preocupantes», pero que son cifras que muestran «la medición en el mayor punto de ocupación de la playa».

El coordinador de Urbanismo destacó que «estaba claro que los datos no iban a ser satisfactorios midiendo en los meses de julio y agosto, pero el gobierno ha tenido la valentía de hacerlos públicos».

Según los datos analizados, la población de la playa durante el pasado verano refleja una ocupación de 109.000 personas, mientras que durante el periodo invernal esa cifra se reduce a 11.000 personas.

Mascarell señaló que «la normativa autonómica es más dura que la estatal y no distingue zonas turísticas de otras». Además, apuntó que «todos intuíamos que los problemas estarían en las zonas de ocio y cerca de los espacios hoteleros».

Y es que las mediciones contemplan diferentes variables. Registran desde el ruido del tráfico, el trasiego de personas por la actividad comercial, hasta la zonas específicas de ocio o las áreas más lúdicas con las actividades de los hoteles.

Por su parte, Aguilera señaló que la situación actual «no la ve mal, ya que me ha sorprendido gratamente porque los problemas están muy concentrados». «El resto de áreas no presenta niveles de ruido más allá de un destino turístico», apuntó el director técnico de la mercantil. Situaciones que en cada caso deberían analizarse pormenorizadamente para indicar cuál es el motivo por el que se rebasan los límites sonoros permitidos.

Zonas de ocio

El estudio incidió en las zonas de ocio de la playa donde se recogieron los datos durante tres fines de semana consecutivos. El informe revela que en la avenida de la Pau y en la plaza Castell «se apuntan indicios de Zona Acústicamente Saturada (ZAS)», aunque deberían analizarse detalles específicos ya que en la avenida de la Pau, el nivel sonoro aumenta por la feria de atracciones y el elevado tráfico de una de las vías principales de la playa.

Mascarell señaló que «con este estudio cumplimos la legislación, ya que hace más de 10 años que Gandia no disponía de un estudio acústico». «La idea es que con este diagnóstico tengamos todos los datos para comenzar a adoptar las medidas dirigidas a disminuir el impacto sonoro, siempre de la mano de los empresarios y vecinos de las zonas donde se deban realizar actuaciones de acuerdo con los especialistas en la materia con el objetivo de mejorar la calidad de vida», apuntó el coordinador de Urbanismo.

El Ayuntamiento confeccionará el mapa de ruido de la ciudad, tras incluir los datos de la playa y el Grau y se formularán las directrices dirigidas a intentar mejorar las condiciones acústicas del término municipal que manera que se consiga de forma gradual la reducción de los niveles sonoros en aquellas zonas más conflictivas. De hecho, el Consistorio ya anunció la semana pasada la incorporación de elementos arquitectónicos para la reducción del impacto sonoro.

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