Restauran seis florones del monasterio de Simat elaborados en el siglo XVII

Ó. DE LA DUEÑA GANDIA.

El Instituto Valenciano de Conservación y Restauración (IVC+r) ha dado un repaso a la iglesia del monasterio de Santa María de la Valldigna. El organismo ha restaurado seis florones que decoran las bóvedas de la nave central y crucero del templo. Las piezas fueron retiradas y en breve serán restituidos a su lugar de origen.

Los seis florones, posiblemente fueron realizados por 'Josualdo' y acabados el '17 de abril de 1694 ', si se tiene en cuenta la inscripción que ha aparecido en uno de ellos, lo que es posible ya que en 1696 Pasqual Rams finalizó la pintura de la bóveda de la iglesia.

Los florones son unas piezas circulares de madera dorada con oro fino y policromada, que tienen como función decorar la clave de bóveda. En este caso, se trata de tres modelos o diseños diferentes repartidos en dos pares cada uno, en los que prevalecen los motivos vegetales de hojarascas, volutas enroscadas, golpes de flores y elementos decorativos circulares y ovales convexos rodeados de elementos vegetales en los extremos.

Con ello contribuyen a acrecentar la sensación de estar mirando un sol. Sólo en dos de ellos, los más grandes, se hallan unas cabezas pequeñas policromadas, que contribuyen a aumentar su lirismo, indicaron desde el IVC+r . Sus dimensiones oscilan entre los 100 y 240 cm de diámetro y los 60 a 80 cm de altura.

El monasterio de Santa María de la Valldigna, situado en el valle de Alfandech o Marinyén, ha sido, desde su fundación a finales del siglo XIII, uno de los cenobios más importantes desde el punto de vista patrimonial de nuestra Comunitat. Desde que el 15 de marzo de 1298 se diera el monasterio a fray Bonard, abad del monasterio cisterciense de Santes Creus, cada uno de los sucesivos abades se encargaron de hacerlo más grande y embellecerlo con obras de arte, hasta la desamortización de 1835.

Fotos

Vídeos