Un reguero de sangre animal en el acceso a un garaje alerta a los vecinos de Tavernes

Restos de sangre del animal en la entrada del garaje. / c. g.
Restos de sangre del animal en la entrada del garaje. / c. g.

El incidente causó gran revuelo, se alertó a la Guardia Civil y los agentes constataron que se trataba de restos de un ave

C. GIMENO TAVERNES.

Un reguero de sangre en el acceso a una cochera de Tavernes de la Valldigna alertó a varios vecinos de la localidad. Ante la extraña presencia de estos restos, varias personas alertaron a las fuerzas de seguridad que comprobaron que el origen de la misma era animal, posiblemente de un gallo, ya que en las inmediaciones del lugar también había algunas plumas de ave.

El aviso se dio a primera hora de la mañana, por lo que se cree que el extraño incidente se produjo durante el fin de semana. Parte de la sangre derramada en el suelo estaba coagulada por el frío. Los hechos sucedieron en el acceso de un garaje de la Avinguda de la Valldigna de la ciudad vallera.

Posiblemente, estos restos podrían estar relacionados con la matanza de un animal en la vía pública. La sangre ya no dejó más indicativos de quien pudiera ser el autor y los propios vecinos limpiaron la mancha sin darle mayor importancia a pesar del susto y la confusión inicial tras el hallazgo. Agentes de la Guardia Civil desplazados hasta el lugar del suceso realizaron las pertinentes comprobaciones y tras no detectar otras causas, indicaron que el incidente se debía a la muerte de un ave.

Estas acciones que hace unos años eran habituales en cada casa, ya no son propias de estos tiempos en las ciudades. La mezcla de culturas enriquece a la sociedad, pero hay momentos puntuales en el que los usos y hábitos diferentes pueden generar confusión o alguna molestia entre los vecinos.

Un caso de esta envergadura propició también quejas en Tavernes por la presencia de carne animal en una azotea secándose al aire libre. Se trata de una costumbre en determinados países, pero que resulta muy extraña en la sociedad actual. En ese caso, fueron los vecinos del inmueble los que protestaron al ver carne animal tendida en la azotea. Desde el vecindario de la calle Joan XXII mostraron su malestar por la presencia de moscas, olores y el impacto visual que generaba.

El hecho no fue a mayores y simplemente quedó en anécdota. En Tavernes resulta muy extraño pensar que en un domicilio de la ciudad puedan matarse animales vivos o desecar carne. Muchos vecinos aún recuerdan como en las casas antiguas era habitual matar un gallo, despellejar un conejo o degollar un pato en el patio de las viviendas. Los animales se desangraban y se secaban sus pieles. No obstante, esa práctica queda ya lejos y para gran parte de los vecinos es extraño pensar que todavía puedan darse esas prácticas en domicilios particulares.

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