«Voy a poner cámaras de seguridad para disuadir de los ataques a mi comercio»

Dos mujeres pasan junto a uno de los cristales de una entidad bancaria dañado con ácido. / lp
Dos mujeres pasan junto a uno de los cristales de una entidad bancaria dañado con ácido. / lp

Propietarios de tiendas de Gandia muestran su temor al ver cómo unos vándalos dañan sus escaparates con ácido por segunda vez en 4 meses

Ó. DE LA DUEÑA GANDIA.

Dos ataques con ácido corrosivo a los comercios del Centre Històric de Gandia en unos cuatro meses. El último fue en la madrugada de este jueves y afectó a una conocida tienda de moda masculina en la calle Alfons El Vell y a una entidad bancaria que recae entre Germanías y calle Mayor.

Los comerciantes se están cansando y dicen que el miedo a que estos actos se repitan «está ahí», como reconoció Paco Chuliá, propietario de la tienda ropa afectada por este mordaz líquido.

«Voy a poner cámaras para disuadir de posibles ataques a mi comercio. Lo estoy pensando de forma muy seria», aseveró el empresario afectado. Chuliá dijo que este miércoles él y su equipo cerraron la tienda como siempre: «Cuando llegamos el jueves a las 9.45 horas vimos los escaparates blancos».

El tipo de ácido que alguien había arrojado sobre sus escaparates se había comido buena parte del cristal y «sólo se veía una mancha blanca y como chorreaba sobre la vitrina», precisó. El empresario aseveró que la primera acción que realizó fue llamar a las fuerzas de seguridad y después no le quedó otro remedio que limpiar lo que pudo.

«No sabemos que habrá que hacer ahora. Fuí a poner la denuncia ante la Policía Nacional y ahora imagino que habrá que hablar con el seguro, pero es una situación muy complicada», agregó.

Para Chuliá esta acción es muy mala para cualquier negocio: «La gente que pasa hoy -por ayer- ve un escaparate manchado y en mal estado, no saben que hemos sufrido un ataque. Esto genera mala imagen», añadió. Por ese motivo precisó que la posibilidad de poner cámaras está encima de la mesa.

«De esa manera se pueden evitar otros ataques. Los escaparates de un comercio valen mucho dinero y los empresarios del centro hacemos un gran esfuerzo cada día por levantar la persiana y mantener puestos de trabajo», apostilló.

En el banco contiguo todos las ventanas y hasta la puerta de acceso también se vieron afectadas y durante toda la jornada quienes pasaban cerca se fijaban en las extrañas manchas blancas de los cristales. Esta es la segunda vez que el Centre sufre un ataque de estas características. El 17 de octubre un vándalo roció con ácido buena parte de los comercios de la calle Mayor, que después tuvieron que ser pulidos durante varios días.

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