Los pescadores denuncian pérdidas económicas provocadas por los delfines

Barcos de pesca amarrados en las instalaciones del puerto de Gandia tras regresar de una jornada laboral. / r. escrihuela
Barcos de pesca amarrados en las instalaciones del puerto de Gandia tras regresar de una jornada laboral. / r. escrihuela

La Cofradía de Gandia y el Oceanogràfic estudian posibles soluciones para evitar que los cetáceos rompan las redes de las embarcaciones

LEYLA GALLEGO GANDIA.

Los miembros de la Cofradía de Pescadores de Gandia han tenido que recurrir a los científicos de la Fundació Oceanogràfic para abordar las posibles soluciones al problema que desde hace años arrastran con las redes de pesca y los delfines.

El secretario de la Cofradía, Enrique Ferrer, aseguró que los barcos de artes menores «tienen un margen de beneficios muy reducido y renovar una de sus redes puede suponer las ganancias de casi todo el año». El precio de una red oscila entre los 6.000 y los 9.000 euros y algunas embarcaciones ya han sufrido daños en más de una ocasión. «No solo rompen las mallas, sino que además, al mismo tiempo devoran parte de la captura del día, lo que hace que las pérdidas económicas sean aún mayores», añadió Ferrer.

Después de varios años de quejas y peticiones a la Conselleria de Medio Ambiente para paliar el problema, el centro zoológico valenciano se ha ofrecido para realizar un proyecto piloto en Gandia. El jueves, técnicos de la Fundació se acercaron hasta Gandia para escuchar los problemas que denuncian los miembros de la Cofradía.

La puesta en común de ideas y soluciones tiene como fin conocer de primera mano los problemas que encuentran los pescadores en su actividad profesional con el fin de trazar líneas de estudio y acción que mejoren la práctica de la pesca y, al mismo tiempo, la hagan respetuosa con el resto de animales que habitan el mar.

El colectivo de pescadores, que vive de los recursos marinos, es el principal interesado en la salud y conservación del ecosistema y se ha mostrado colaborativo e impulsado la iniciativa. Su experiencia y conocimiento serán esenciales para guiar las líneas de investigación y los planes de gestión en cuanto a la conservación de las especies.

Los pescadores recogerán muestras de las roturas en las redes, anotaran sus comportamientos y tomarán fotos de los cetáceos que entregarán a los técnicos que dirigen el estudio.

Por su parte, los técnicos instalarán unos instrumentos electrónicos, con un alcance de cuatro kilómetros. Estos dispositivos grabarán el sonido que emiten los delfines y así tratarán de determinar a qué especie pertenecen y cómo se desenvuelven en su hábitat.

El siguiente paso será la instalación de unos dispersadores acústicos. Los bioacústica, ciencia que se encarga del estudio de los sonidos emitidos por los animales marinos, principalmente cetáceos, será la primera herramienta científica que se valore para su aplicación. Estos instrumentos emiten un sonido imperceptible para el oído humano pero que en cambio, puede llegar a importunar a los cetáceos de tal modo que podrían abandonar la zona.

Ferrer afirmó que lejos de disminuir el problema con los años, «cada día se ve un mayor número de delfines y estos se encuentran más próximos a la costa que en los años anteriores». Desde Cruz Roja advierten que ya se han avistado algunos ejemplares de estos mamíferos marinos próximos a las zonas de baño y que pueden ser peligrosos si se encuentran desorientados.

Fotos

Vídeos