Palma abrirá las urnas el 23-F para saber el nuevo nombre del pueblo

Una vecina ante la urna de votaciones ubicada en el Consistorio. / L.g.
Una vecina ante la urna de votaciones ubicada en el Consistorio. / L.g.

La alcaldesa impulsa una consulta popular que dirimirá si el municipio sigue siendo «de Gandia» o pasa a ser «de la Safor»

LEYLA GALLEGO PALMA.

La alcaldesa de Palma de Gandía, María Trinidad Miñana, convocó el lunes una consulta popular para conocer la opinión de los vecinos del municipio acerca del topónimo que da nombre al pueblo. Los operarios del Ayuntamiento ya han repartido las papeletas entre los más de 1.500 vecinos que decidirán entre Palma de Gandia o Palma de la Safor.

Aquellos que quieran votar deberán acudir en horario de oficina (de lunes a viernes de 8 a 15 horas y los martes hasta las 17 horas) al Consistorio e introducir su voto en una urna que está custodiada por la secretaria de la primer edil. Si bien es cierto que no se pedirá un documento identificativo para introducir la papeleta en la urna, la alcaldesa aclaró que los papeles están numerados con el fin de evitar que se realicen copias.

Treinta días para decidir

El periodo de votaciones se cerrará el día 23 de febrero (23F), fecha en la que se acabará el plazo de un mes en el que todos los usuarios han podido acercarse hasta Ayuntamiento a votar. En el siguiente pleno se harán públicos los resultados obtenidos y se establecerá el procedimiento a seguir. Aunque sea cual sea el resultado obtenido habrá un cambio.

Miñana aseguró que realiza esta convocatoria «porque no quiero imponer nada, pero he estado realizando averiguaciones y no necesito el apoyo de los vecinos para aprobar el cambio», aseguró la alcaldesa. Desde el primer momento, la primer edil se mostró partidaria del cambio de topónimo a Palma de la Safor aunque también es partidaria de valencianizar el topónimo: «como han hecho en muchos pueblos», y cambiarlo a Palma de Gandia. El nombre actual es Palma de Gandía, en el nombre de la capital de la Safor aparece todavía en castellano.

Además, Miñana anunció que esta consulta solo será vinculante en el caso de que el porcentaje de participación sea representativo, es decir, entre un 40 o un 50%. En caso contrario, será el ejecutivo el que decida el topónimo: «lo que si que es seguro es que si al final la gente quiere que se quede como está llevaremos a cabo la valencianización del nombre del pueblo», añadió.

Aunque muchos desconocían la intención de la primer edil hasta hace unos días, este proceso comenzó hace más de un año. «Vi que en varios carteles en los que aparecía el nombre del pueblo Gandia estaba tachado. Investigué y averigué que algunas personas que no estaban a favor de esta designación», explicó Miñana.

Doce meses de trámites

«Fui a la Generalitat y me dijeron que si quería hacer algo debía solicitar un informe redactado por un historiador en el se estudiara de donde provenía este topónimo», prosiguió la primer edil. Miñana consiguió encontrar un experto, Abel Soler, que le confirmó lo que muchos pensaban: «Palma de Gandia no era la denominación original, sino que fue a partir de 1878 cuando la administración central lo impuso, de forma arbitraria, por el hecho de que la localidad se encontraba dentro del partido judicial de Gandia», añadió.

La papeleta repartida entre todos los vecinos, mayores de 18 años, que están empadronados en Palma explica también que hace unos años, l'Acadèmia Valenciana de la Llengua normalizó los nombres de prácticamente todos los municipios valencianos pero, en el caso de Palma de Gandía, mantuvo el acento castellano en la 'i', que quedó a la espera de una segunda fase de valencianización. El texto que aparece en el documento es un extracto del informe elaborado por Soler.

El ambiente en el pueblo no se ha visto afectado por esta consulta y aunque existen opiniones para todos los gustos, esta iniciativa no es el tema central en las conversaciones. Un grupo de vecinos jubilados que se encontraban en un bar aseguró a LAS PROVINCIAS que después de tantos años «es una pérdida de tiempo hacer este tipo de cosas», aseguró uno de ellos. Sin embargo, otro vecino que estaba sentado en la misma mesa dijo que se trataba de una cuestión democrática: «si la mayoría quiere que se cambie el nombre se tendrá que hacer».

Cambio seguro

Por su parte, el propietario de uno de los bares más emblemáticos del municipio, que recibe a decenas de vecinos a diario aseguró que hay dos posturas muy diferenciadas. «Los jóvenes queremos que se cambie a Palma de la Safor porque no es el nombre original y creemos que este tipo de cosas no se pueden imponer en base a la situación política del momento; y los más mayores creen que es una tontería por lo que no creo que vayan a votar», afirmó el hostelero.

Sea cual sea el resultado de las urnas, lo único que es seguro es que Palma cambiará de nombre.

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