Oliva muestra los tesoros del Hort de la Bosca tras la restauración

El Hort de la Bosca de Oliva tras la restauración paisajística realizada por los talleres Centelles. / lp
El Hort de la Bosca de Oliva tras la restauración paisajística realizada por los talleres Centelles. / lp

El trabajo realizado por los alumnos del taller Centelles ha permitido recuperar un ecosistema que estaba casi abandonado

ROCÍO ESCRIHUELA OLIVA.

El emblemático parque del Hort de la Bosca de Oliva vuelve a brillar con todo su esplendor gracias a la restauración paisajística que han realizado los alumnos del los talleres de ocupación Centelles. Una actuación que ha durado 18 meses pero que ha servido para poner en valor todo el patrimonio verde de este jardín de la Ciudad Condal.

Con esta rehabilitación se expone al público todos los tesoros naturales que alberga este bosque de ribera, uno de los poco que quedan de estas características en la Comunitat Valenciana. La edil de Ocupación, Rosa Miñana ha destacado que este proyecto supone «la recuperación y mejora de un espacio medioambiental clave en la ciudad para que todos los ciudadanos puedan disfrutarlo y sentirse orgullosos de su parque». Miñana explicó que «los vecinos podrán adentrarse en la naturaleza y pasear bajo un bosque de ribera, con unos nuevos recorridos que permiten una mejor observación de la flora y la fauna más autóctona».

También, apuntó la edil, «se han creado nuevas zonas de picnic y descanso, se ha mejorado el espacio de juegos infantiles y los visitantes también dispondrán de una serie de paneles interpretativos con toda la información del parque».

Con esta actuación se han plantado 167 especies diferentes y limpiado el fondo del estanque

Los 20 alumnos, dirigidos por un equipo de cuatro personas, han trabajado en el acondicionamiento y recuperación de un ecosistema que por diversas causas estaba casi abandonado y con esta intervención vuelve a recuperar todo su valor. Esta actuación ha sido posible gracias a dos subvenciones de la Conselleria de Economía.

La intervención ha permitido la creación de dos espacios diferenciados: un jardín urbano y otro para la flora y la fauna. En el primero, el visitante puede pasear entre parterres de color y un jardín efímero, donde también se encuentra el área de juegos infantiles. Mientras que en el segundo espacio, la más cercana al estanque, hay un bosque típico de ribera donde se ha intentado actuar mínimamente para respetar las especies autóctonas. En total se han plantado 167 especies diferentes.

Del mismo modo, las labores de restauración paisajística han servido para limpiar el fondo del estanque e implementar un jardín acuático con especies vegetales que benefician al ecosistema y a la vez oxigenan el agua.

El proyecto también ha incorporado nuevas áreas de picnic con mesas, bancos y el vallado de la zona de juegos infantiles, así como del cierre perimetral de todas las zonas verdes para proteger las especies plantadas y la apertura de nuevas sendas por el interior del parque que lo han hecho más accesible.

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