La obra del Cervantes durará un año más

Las obras del colegio Cervantes, en el distrito de Corea de Gandia, llevan meses paralizadas. / ó. de la dueña

Los cimientos del centro impiden que se ejecuten las mejoras previstas en la fachada e incluidas en el plan de rehabilitación que cuesta 1,9 millones Los alumnos seguirán en barracones mientras el Consell realiza un nuevo proyecto de reforma

ÓSCAR DE LA DUEÑA GANDIA.

La apertura del colegio Cervantes de Gandia se demorará en el tiempo, al menos un año. Los problemas que han surgido en la reforma del centro escolar del distrito Jardinet obligaron hace meses a paralizar la obra y, de momento, los trabajos no se han retomado.

El daño apareció en la fachada del viejo colegio. La cara del edificio que recae en la conocida plaza no soportaba el proyecto que se planteó en la reforma y eso obligó a paralizar la actuación y a buscar una solución alternativa con el fin de que los cimientos no se vieran afectados.

De hecho, los técnicos del Consell están trabajando en el «modificado del proyecto», como indicó ayer la edil de Educación de Gandia, Laura Morant. La concejal lamentó que haya surgido este inconveniente, pero remarcó que se está trabajando en el nuevo documento para que los trabajos se retomen cuanto antes. «Las obras comenzarán en septiembre. Para esa fecha tiene que estar acabado el modificado de obra y se retomarán los trabajos», agregó Morant, quien reconoció que esto implicará un retraso en la inauguración del centro. «La apertura oficial tendrá una demora de un año», apostilló.

Apertura del centro

Esto no quiere decir que una vez que el colegio esté acabado los alumnos puedan dejar las aulas prefabricadas en las que están, en una parcela junto al cuartel de la Guardia Civil, y volver al remodelado centro escolar del barrio de Corea.

Estos cambios en el proyecto suponen un varapalo tanto para el gobierno local como para el autonómico. El bipartito (PSPV y Més Gandia) apostó desde principios de legislatura por acabar con las aulas prefabricadas en la ciudad, con la ayuda de la conselleria que dirige Vicent Marzà y, según Morant se está trabajando mucho.

Morant remarcó que el problema del colegio Cervantes ha sido sobrevenido «y es necesario modificar el proyecto» para construir un centro seguro, que se adapte a la normativa y no genere problemas en el futuro. La edil no escondió que no es una situación deseable para ningún político enfrentarse a un retraso de una obra de un año, pero recordó que hay colegios que llevan más dediez años en barracones y que lo principal es ejecutar una obra con todas las condiciones de seguridad.

Las obras de remodelación del colegio Cervantes arrancaron en 2016, con la llegada de la época estival. Antes de esto, el gobierno local habilitó una parcela junto a la Guardia Civil para ubicar allí los barracones y que los escolares dispusieran de un centro alternativo mientras duraran las obras. El colegio se construyó en el año 1965 y han sido muchas las reclamaciones de la comunidad educativa, en los últimos años, para que se reformara este centro. Antes los constantes retrasos del Consell, el anterior gobierno local, del PP, propuso destinar parte del Plan Confianza que le correspondía a Gandia a restaurar el edificio. Por tanto fue el Ayuntamiento de Gandia quien adjudicó la obra por un valor de 1,9 millones.

El proyecto inicial contemplaba la reforma integral del centro, algo similar a lo se hizo en el colegio Sant Francesc de Borja de Gandia, hace ya unos tres años. Pero el estudio de obra presentó problemas hace unos meses. En abril, la empresa contratista advirtió que los cimientos del edificio no soportarían las mejoras previstas en la fachada.

Tres meses de parálisis

La actuación quedó paralizada y en estos momentos la obra lleva tres meses parada. De hecho, el descuido en el centro ha sido tal que algunos árboles de la parte posterior han presentado síntomas de desatención. La entrada de obra hacia el colegio se ubicó en la calle Gabriel Miró. Ha sido precisamente las especies que recaen en esa vía las que se han visto más resentidas. Hace tan sólo unas semanas algunos árboles perdieron ramas. Unas cayeron dentro del patio del centro, pero otras en la vía pública. Esto hizo que tanto agentes de la Policía Local como efectivos de Bomberos acudieran para acordonar la zona y evitar que dañaran a los coches estacionados.

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