Niños saharauis acuden a la comarca para olvidar las penurias de los campamentos de refugiados

Los niños saharauis en la visita que realizaron ayer al monasterio de Santa María de la Valldigna en Simat. / lp

Un total de 16 familias de nueve pueblos de la Safor acogen a los menores durante dos meses para que puedan disfrutar del verano

ROCÍO ESCRIHUELA TAVERNES.

Con la llegada del verano, los padres buscan actividades al aire libre para su hijos. Campamentos donde puedan pasar unos días y desconectar de la rutina de los meses de invierno, tan acostumbrados a los libros y al colegio. Pero hay quien realiza viajes a la inversa, y familias, que en lugar de mandar a sus hijos a estas estancias, aprovechan para acoger durante dos meses a muchos menores que también necesitan 'desconectar' de un mundo no tan favorecido como el nuestro.

El miércoles, 16 niños saharauis, aterrizaron en la comarca de la Safor, para pasar sus vacaciones junto a familias de la zona y olvidar por unos días los campamentos de refugiados donde viven. Esta labor, que lleva más de 20 años realizando Acaps (Associació Comarcal d'Ajuda al Poble Sahrauí) es la mejor manera de aportar su granito de arena en la causa del Sáhara Occidental. Aunque, según destaca el presidente de Acaps, Salvador Pallarés, «sin las familias, esto no seria posible, ya que es una manera de afrontar una aventura que no saben como va a salir. Aunque en la inmensa mayoría de los casos hay química entras las dos partes y los niños tienen el verano que se merecen».

Vínculos familiares

Detrás de toda esta infraestructura que necesita muchas horas de trabajo, existe un pilar fundamental: las familias de acogida. Hogares con historias diferentes que apuestan por dar una oportunidad a estos menores. Los 16 niños que han llegado están repartidos en otras tantas familias, y de estas, un total de ocho repiten experiencia respecto al año pasado. Y es que los lazos de unión que establecen durante estas fechas, unen mucho.

Entre todas estas personas decididas a dar a los saharauis un mundo mejor, al menos, durante unas semanas, están Toni Sansaloni y Bea, padre e hija, que han sumado a su familia a Hasina. La niña, de 12 años, regresa a Tavernes por segunda vez, y este año, lo hace «más espabilada». Llegó a España por primera vez el verano pasado, y durante todo el invierno han mantenido el contacto. Un vínculo de unión entre dos familias que comparten una hija, porque para Bea, Hasina es la única hermana que tiene.

La niña vive con sus padres y seis hermanos en un campamento ubicado entre Marruecos y Argelia. El año pasado, regresó a casa con algunos kilos de más. Y es que nada más llegar a Tavernes, lo primero que pide son alimentos que allí no tiene. La pizza y los helados son sus favoritos. Pero no sólo se marchan con kilos de más físicamente, sino que también regresan a sus hogares cargados con una bolsa de ropa para toda la familia.

La causa solidaria de Acaps retomó su impulso en la capital vallera gracias a Genoveva Tripiana, quien hace más de dos años contactó con Pallarés para fomentar estas vacaciones en familias de acogida de su localidad. Y es que Genoveva fue una de las pioneras de Tavernes que decidió apostar por la solidaridad. Una aventura que al recordarla, aún se emociona. Porque Larabas llegó a casa de Genoveva con 8 años dispuesto a pasar el verano, y repitió años sucesivos. En su última etapa, los médicos le detectaron una minusvalía que requería un tratamiento y que sólo era posible si se quedaba en España. Y así fue como Larabas creció en Tavernes, recibió atención médica, y se escolarizó en el colegio y el instituto vallero.

Al cumplir los 19 años, Larabas pidió regresar a su país. Su cultura y su educación fueron clave para querer volver al Sáhara. Ahora, con 24 años, este saharaui que pasó su infancia y adolescencia en la Safor, trabaja entre Mallorca y Noruega. Una historia que Genoveva cuenta muy orgullosa de su «hijo», porque así lo considera ella. Y para que la historia no concluya, este verano acoge de nuevo a Hamada, un niño de 11 años, que ya residió con ella el verano pasado.

Estas historias, son la mejor muestra para animar a que más familias se sumen a estas iniciativas. Este verano, los pequeños están repartidos en Gandia, Tavernes, Oliva, Simat, Barx, Piles, Beniarjó, Bellreguard y Almiserà.

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