«La N-332 incumple todas las normativas de ruido y supera el impacto permitido»

El director del Campus de Gandia y autor del estudio sobre la contaminación acústica de la N-332, Jesús Alba. / lp
El director del Campus de Gandia y autor del estudio sobre la contaminación acústica de la N-332, Jesús Alba. / lp

El director del Campus de Gandia, Jesús Alba, afirma en Bellreguard que la vía estatal soporta cuatro veces más tráfico del que debiera

Ó. DE LA DUEÑA BELLREGUARD.

La carretera N-332 a su paso por las localidades del sur de la Safor incumple las normativas de ruido y rebasa el impacto acústico permitido para este tipo de vías. Estas fueron algunas de las ideas que se esgrimieron en la mesa redonda 'Por una movilidad segura, accesible y sostenible', que se celebró en Bellreguard y donde participaron el director del Campus de Gandia e la UPV, Jesús Alba; el economista Damià Oliver y el edil de Urbanismo de la localidad, Joan Marco.

El acto se organizó para intentar dirimir y organizar las conexiones necesarias de las poblaciones de la Safor con la AP-7, una vez que se libere en 2019, tal y como prometió la exministra de Fomento Ana Pasto en la pasada legislatura. Esta charla estuvo enmarcada en el Plan de Igualdad e Inclusión Social de Bellreguard (ICSBe).

La N-332, como expuso Alba, autor del estudio sobre la contaminación acústica de la N332, «incumple la legislación autonómica y estatal en materia de ruido y supera el impacto permitido». Estos parámetros están situados en 55 dB diurnos y 45 nocturnos y «fija en 65 y 55 respectivamente los límites para una vida sana».

En la actualidad, los vecinos que viven al lado de la carretera soportan niveles sonoros de hasta 15 dB superiores al permitido o, lo que es lo mismo, un nivel de energía acústica de 16 a 32 veces superior a la permitida, lo que puede generarles cefaleas y estrés, según el estudio que realizó Alba.

Para ajustarse a lo que marca la ley habría que reducir a una cuarta parte los vehículo que la transitan y prohibir el paso de los vehículos pesados. La prueba de la congestión de la N-332 se encuentra en que el año 99 circulaban 11.000 vehículos diarios y en 2015 eran 17.000, aunque las mejoras técnicas han conseguido que los ruidos sean similares a pesar del incremento.

Marco repasó las actuaciones realizadas para minimizar ese impacto por parte del gobierno municipal y la apuesta decidida de hacer «todo lo que las «atribuciones competenciales y la capacidad económica permita para paliar en la medida de lo posible los efectos de la N332 y conseguir una movilidad segura, accesible y sostenible».

En una comarca donde no se aplica la Ley Valenciana de Movilidad, que Oliver repasó punto por punto, la liberación de la AP-7 se presenta como una de las soluciones: «La concesión termina en 2019 y aún no se ha hablado de conexiones». Por ello, apeló a elaborar un plan de movilidad desde la Mancomunitat que tenga en cuenta los intereses de la Safor para que las futuras conexiones a la autovía «no se guían por el interés de un pueblo sino el de todos».

Abogó por un planteamiento de futuro que permita desarrollar otros sistemas de transporte públicos. Lamentó que la estación intermodal se haya quedado en «un nombre porque no hay transbordos entre las líneas». Finalmente, precisó que la inversión en transporte público es rentable socialmente si se tiene en cuenta que se podrían ahorrar el coste de los autobuses escolares o el del transporte no asistido.

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