Una mujer golpea a su madre en Villalonga en presencia de su hermana menor de edad

Sede de los Juzgados de Gandia. / r. escrihuela
Sede de los Juzgados de Gandia. / r. escrihuela

Un magistrado de Gandia atiende la demanda de la víctima, que le pide que eche a la maltratadora de su casa tras temer por su vida durante la agresión

Ó. DE LA DUEÑA GANDIA.

Un reloj de pared, una mesa o los sillones del salón. Cualquier mueble u objeto del hogar sirvió a una mujer de 35 años de Villalonga para agredir sin piedad a su madre, de 59 años. Todo ello ocurrió hace dos semanas en esta localidad del interior de la Safor, en presencia de la otra hija de la víctima, una menor de sólo 12 años.

Los hechos ocurrieron el pasado 1 de febrero, en el domicilio familiar, donde residían las tres mujeres. La trifulca comenzó poco antes de las 15 horas. La agresora se encaró a su progenitora con muy malos modales, como ella misma reconoció ante un magistrado de los Juzgados de Gandia. Al parecer, la discusión se desencadenó por motivos de dinero. Ante la negativa de la madre a cumplir los deseos de la hija, esta desató toda su ira contra la sexagenaria.

Empezó lanzando una mesa contra el pecho de la víctima, con la intención de que cambiara de opinión y atendiera sus exigencias. Pero ante la negativa de la mujer, la furia de la agresora fue a más y empujó contra su progenitora los sillones del salón, con la intención de acorralarla contra la pared y poder someterla a su violencia.

Ante la mirada de la menor

Todo esto ante la mirada desesperada de la hermana pequeña de la maltratadora. Una vez que la agresora tuvo a la madre dominada, tomó un reloj de pared y la golpeó varias veces en la espalda.

Este fue uno de los momentos más duros, ya que la hija no dudó en tomar la cabeza de su víctima y embestirla contra la pared en repetidas ocasiones. Es más, llegó a darle fuertes tirones de pelo.

Todo ello pese a los gritos de rabia e impotencia de la madre de familia, que tuvo que soportar todas estas vejaciones hasta la llegada de la Guardia Civil. Los agentes se llevaron detenida a la agresora, que pocas horas después reconoció todos los hechos ante el magistrado.

La víctima también prestó declaración ante el titular de la sala, pero rechazó interponer cargos contra su hija. «Sólo quería que se fuera de su casa», precisaron fuentes judiciales a este periódico. La víctima mostró ante el juez su temor a que los hechos se repitieran y dijo que temió en todo momento «por su vida».

Pese a los argumentos de la víctima y la gravedad de los hechos, la matriarca declinó denunciar a su hija y sólo reclamaba al magistrado que su maltratadora se fuera de la casa familiar.

Orden de alejamiento

El juez, por su parte, falló que la agresora debía abandonar la casa familiar y dictó una orden de alejamiento de 200 metros tanto de la víctima y como de la menor, además de prohibirle aparecer por los lugares que ambas frecuenten de forma regular. Todo ello por un periodo de cuatro meses. La maltratadora también tendrá que hacer frente a las costas procesales. El suceso generó un gran revuelo en la localidad de Villalonga. Los vecinos salieron a la calle escandalizados al oír jaleo y esperaron a que llegaran los agentes de la Benemérica y los efectivos sanitarios, que atendieron en casa a la mujer agredida.

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