Mosaic ofrece una segunda oportunidad

Las educadoras sociales Begoña Estruch y Sonia Ferrer, en la oficina del piso tutelado. / leyla gallego
Las educadoras sociales Begoña Estruch y Sonia Ferrer, en la oficina del piso tutelado. / leyla gallego

Los usuarios deben estar diagnosticados por un médico y mostrar la intención firme de cambiar y dejar atrás sus adicciones La asociación consigue reinsertar a más de 180 personas desde su fundación

LEYLA GALLEGO GANDIA.

Superar una adicción es un proceso largo y difícil en el que el enfermo necesita la ayuda y el soporte de profesionales y familiares. Con el comienzo del nuevo siglo, y tras la proliferación de grandes adicciones en las décadas anteriores, un grupo de vecinos de Gandia vio la necesidad de crear una asociación dedicada a esta labor. Hoy, casi dos décadas después, Mosaic ha conseguido reinsertar a 181 usuarios que de forma voluntaria decidieron formar parte de este programa para superar sus adicciones.

Mosaic es una asociación en la que más de una decena de voluntarios, dos educadoras y una trabajadora social trabajan día a día para ayudar a los usuarios a superar su enfermedad y en la que la mayoría de afiliados al programa ya han probado suerte con otras terapias sin éxito.

Para formar parte de este programa, los usuarios, hombres mayores de edad, deben estar diagnosticados por un médico de la Unidad de Conductas Adictivas (UCA) y tener la voluntad firme de superar esta etapa. Normalmente, suelen ser chicos de entre 30 y 40 años que tras un periodo de dependencia de sustancias nocivas deciden que es el momento de cambiar de vida.

El programa dura entre 4 y 6 meses y los usuarios adquieren pautas que por su adicción habían perdido

Una de las educadoras sociales que trabaja a diario con ellos, Begoña Estruch, explicó a LAS PROVINCIAS que durante el tiempo que dura el programa «los usuarios experimentan una microvida en la que suceden todo tipo de situaciones cotidianas que más tarde, cuando salgan de aquí tendrán que vivir».

Gracias a las donaciones de los socios que aportan 20 euros anuales y a entidades como La Caixa, los usuarios consiguen reconducir su vida. La entidad bancaria, que durante años aportó pequeñas cantidades, para el curso presente ha aprobado la inclusión de Mosaic entre los beneficiarios de las ayudas de Obra Social La Caixa. También, el Ayuntamiento de la Ciudad Ducal aprobó en sus presupuestos municipales aumentar la partida económica destinada a esta asociación.

Desarrollo del programa

Desde el momento en el que los enfermos son admitidos en el programa, se trasladan a un piso tutelado en el que están bajo vigilancia las 24 horas. Durante el día permanecen con las educadoras y la trabajadora social y por la noche un voluntario va a pernoctar al inmueble.

El programa suele durar entre 4 y 6 meses y en este periodo los usuarios adquieren pautas y conductas que por su adicción habían perdido. «Por la mañana, se levantan preparan el desayuno y nos reunimos con ellos para planificar el día. Después, les acompañamos al centro de día donde realizan talleres y distintas terapias entre las que se encuentra hacer ejercicio», contó la otra educadora, Silvia Ferrer. «Después vamos a recoger la alimentos al comedor social y volvemos al piso a hacer la comida», prosiguió Ferrer.

Por las tardes, las tres profesionales realizan una intervención individualizada para cada uno de los inquilinos del piso, que tiene una capacidad máxima de seis personas. «Nosotras nunca dejamos de trabajar, no solo son los talleres sino que tratamos cada caso por separado y buscamos solución a cada uno de los problemas, como sacarse el graduado escolar o obtener el carnet de conducir», continuó Estruch.

Durante el primer mes del programa, se recomienda a los participantes romper el contacto con su entorno. A partir de las cuatro semanas, aquellos que tienen un apoyo familiar como mujer o hijos pasan los fines de semana en sus casas para «practicar» y el lunes por la mañana vuelven al piso tutelado. Como la vivienda se cierra durante el fin de semana, Mosaic ofrece a quienes no tienen familia la posibilidad de pasar esos dos días en un hostal que costea la asociación.

Ya en una fase más avanzada de la terapia, las educadoras les conceden pequeñas libertades con las que miden los resultados. «Al principio están bajo nuestra tutela las 24 horas, pero después les dejamos que salgan solos a realizar pequeños encargos como ir a la farmacia. Cuando regresan les realizamos una prueba para comprobar que no han consumido», explicó Ferrer.

Las familias son un apoyo fundamental para cualquier persona que está pasando por esta situación, por tanto, su colaboración es crucial. Mosaic también ofrece asesoramiento a los familiares que solicitan ayuda y orientación a la hora de actuar y dirigir esta situación dentro del entorno familiar.

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