La monja tuitera defiende la alternancia del uso de la red digital con el contacto presencial

La monja tuitera, Xiskya Lucía Valladares, en el congreso Comunica2 que se ha celebrado en Gandia. / l.g.
La monja tuitera, Xiskya Lucía Valladares, en el congreso Comunica2 que se ha celebrado en Gandia. / l.g.

Xiskya Valladares anuncia en Gandia que cambiará el formato de sus vídeos de Youtube y colgará nuevas piezas en las que intervenga otra persona

LEYLA GALLEGO GANDIA.

La hermana, Xiskya Lucía Valladares, más conocida como la monja tuitera lleva más de un lustro acercando la palabra de Dios a través de las redes sociales. Esta nicaragüense se define a sí misma como periodista, filóloga y aficionada a la fotografía.

Esta semana, se encuentra en Gandia con motivo del congreso Comunica2 que organiza el Campus de la UPV y donde impartió un taller. En uno de los descansos narró su experiencia a LAS PROVINCIAS.

Valladares se adentró en el mundo de la comunicación de la mano del movimiento social que marcó una nueva era, el 15-M. La hermana, que siempre se había mostrado reacia a las redes sociales, comenzó a utilizarlas «cuando ví que los medios tradicionales se contradecían, por lo que decidí entrar a investigar por mi cuenta».

Ese mismo año, desde el periódico en el que colabora la escogieron para cubrir la visita del Papa a España. Durante esos días, Valladares publicó sus andanzas en Twitter. La hermana ha revolucionado la red del pajarito azul en la que ya acumula más de 36.000 seguidores y por el que le han concedido el sobrenombre de la monja tuitera.

A través de los 140 caracteres, la monja tuitera trata de mostrar la cara menos visible de la Iglesia, esa que es amable y que pocos conocen. «Quiero enseñar a ese Dios cercano y humano, que es como yo lo concibo», asegura. Su objetivo principal son los más jóvenes y asegura que su trabajo ya ha dado sus frutos. «La gente que ha entrado en contacto con nosotros cambia su visión de la Iglesia», narra.

Aunque los primeros contactos los realiza vía Twitter o Instagram, la otra plataforma en la que publica a menudo, asegura que su labor va más allá. Es partidaria de la «desvirtualización, pasar de la relación digital a la relación presencial», y gracias a ello ha podido vivir en primera personas experiencias que asegura que le han marcado.

«Quedo con mis seguidores para tomarme un café, y hablar de todo o de nada. Durante estas 'citas' he visto verdaderas conversiones. No me quiero adjudicar nada, sino que creo que todo suma y yo aporté mi granito de arena de cada una de ellas», explica.

Con especial ilusión narra la historia de un joven homosexual de Madrid que cogió un avión hasta Mallorca, donde reside la religiosa, para ir a verla. «Fuimos a tomar un café y acabamos los dos llorando, él se sintió acogido», explica.

La hermana cuenta que desde su orden han secundado su trabajo: «Me apoyan totalmente, por eso lo hago». Tanto es así que en su congregación se ha creado un equipo de comunicación «en todos lo sitios donde tenemos presencia». Ofrecen formación en sus centros y es ella misma quién los coordina.

«Las redes sociales son una gran conversación en las que intervienen una elevada cantidad de interlocutores en distintos niveles y es importante que la Iglesia esté presente. Estoy viajando por todo el mundo impartiendo cursos de community manager y redacción periodística entre los equipos de comunicación de nuestros centros», declara.

La monja tuitera es conocida por sus mensajes en la red del pajarito, pero con los años la evangelización 2.0 se ha trasladado a otras plataformas como Youtube, donde cuenta con más de un millón de seguidores en su canal. Valladares anuncia a LAS PROVINCIAS que pronto dará un giro a sus vídeos, «quiero hacer algo diferente, entablar una conversación con alguien». Y es que asegura que no le gusta hablar sola frente a una cámara, ella es más de romper barreras.

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