La masiva presencia de palomas ahuyenta a los clientes de las terrazas de la plaza Prado

Una bandada de palomas invade una de las terrazas afectadas en la tarde de ayer, a pesar de ser un día lluvioso con pocos clientes. / l. g.
Una bandada de palomas invade una de las terrazas afectadas en la tarde de ayer, a pesar de ser un día lluvioso con pocos clientes. / l. g.

Los hosteleros aseguran que las pérdidas ocasionadas por la invasión de las aves ascienden a varios cientos de euros anuales

LEYLA GALLEGO GANDIA.

La proliferación de palomas en la plaza Prado de Gandia se ha convertido en un quebradero de cabeza para los hosteleros de la zona en los últimos tiempos. Sus inoportunas irrupciones en las mesas al aire libre para robar los restos de las consumiciones ahuyenta a la clientela y daña el material, provocando pérdidas a los empresarios.

Hace apenas unos años, estas pequeñas aves habitaban en una plaza cercana conocida como 'plaza de los palomos', pero por razones que se desconocen las 'ratas del aire' decidieron moverse unos metros. Ahora se han convertido en un inconveniente para aquellos que quieren disfrutar del buen clima de la capital de Safor, cuyas terrazas están llenas incluso en los meses más fríos del año.

La propietaria de uno de los establecimientos más conocidos de la zona, Beatriz C.A., reconoció que ni ella ni su marido han ido a interponer queja alguna en las dependencias municipales, pero aseguran que no hay una solución. «Nos ahuyentan a los clientes y no podemos hacer nada», confesó.

Según afirmó la misma Beatriz, «el problema está en que la gente viene aquí a darles de comer y cada vez hay más». La propietaria del local aseguró que las palomas se vuelven agresivas y no tienen miedo de nada, y ella misma se ha tenido que enfrentar a quienes visitan cada mañana la zona para alimentar a los pájaros.

Por su parte, el gerente de otro local ubicado en la misma plaza, Félix T. G. , aseguró que al cabo del año las pérdidas llegan a superar los 200 euros. «Siempre están al acecho y cuando llevamos comida a las mesas se lanzan encima de los clientes. Aunque he de admitir que en ocasiones son las propias personas que están sentadas en la terraza las que les dan de comer y eso que yo siempre les advierto», explicó Félix.

El empresario relató a LAS PROVINCIAS que los daños «no son sólo el mobiliario que rompen y estropean, sino que además orinan y defecan sobre el pedido de mis clientes que yo debo reponer, asumiendo los costes». «Además, tampoco podemos espantarlas, están protegidas, y si lo hacemos, la policía podría sancionarme», prosiguió.

El hostelero no dudo en expresar su opinión acerca de estas aves. «Son un nido de problemas y la única solución es alimentarlas con un pienso que las deje estériles, de este modo no se podrían reproducir y acabaríamos con ellas». Pues según contó Félix, en los últimos tiempos el número de palomas ha aumentado de forma considerable.

Este periódico se puso en contacto con el concejal de Gestión de Territorio, Xavier Ródenas, para que explicara los motivos que han llevado a la ciudad a estas condiciones. «Esta situación no es nueva, ya viene ocurriendo desde hace años y por eso contratamos a una empresa para que coordinara el control de plagas», manifestó el edil.

Ródenas aclaró que en la Ciudad Ducal, «fuimos pioneros en tomar este tipo de medidas y según la época del año en la que nos encontremos, hay más o menos concentración, por lo que se llevan a cabo varias acciones cada temporada».

Compromiso de cambio

El concejal también animó a los afectados a interponer quejas por registro de entrada del ayuntamiento, «porque nosotros no podemos saber todo lo que ocurre y cuando alguien nos lo comunica, como vecinos o medios de comunicación, inmediatamente tomamos medidas», ratificó. El concejal de Gestión de Territorio se comprometió a estudiar una solución viable para este tipo de plagas. «La ordenanza municipal sobre animales es muy vieja y, por tanto, no prohibe el hecho de alimentar a las palomas». «Desde mi departamento vamos a plantear la opción de realizar algunos cambios», anunció el edil. La mayoría de hosteleros achacan la raíz del problema a los ciudadanos que día tras día acuden a llevarles comida.

Además, Ródenas aseguró que después de conocer la situación, su equipo «va a estudiar la posible forma de mejorar las condiciones» tanto para los propietarios de los establecimientos como para los clientes. «En casos similares hemos llevado a cabo campañas de concienciación para alentar a los vecinos a evitar este tipo de prácticas que pueden ser perjudiciales», concluyó el concejal.

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