El Jaume II de la Vall se cae a pedazos y espera una reforma que no llega desde hace décadas

Una zona del patio, acordonado por el peligro que supone para los alumnos/C.G.
Una zona del patio, acordonado por el peligro que supone para los alumnos / C.G.

Más de 700 alumnos de Tavernes acuden al centro a diario y conviven con baños sin puertas, inodoros sin tapas y cables eléctricos sueltos

C. GIMENOTavernes

Más de 700 alumnos del IES Jaume II el Just de Tavernes de la Valldigna han de acudir a clase cada día a clase en unas condiciones muy precarias en cuanto a infraestructuras se refiere. El centro se cae a pedazos, mientras espera desde hace décadas unas obras de reforma integral que no acaban de llegar.

Los escolares han de convivir con aseos con graves destrozos, una instalación eléctrica obsoleta y muchas deficiencias que les dificultan su labor a la hora de estar en clase de forma adecuada. El Jaume II el Just de la Vall acaba de cumplir 50 años y sus dependencias precisan de forma urgente una rehabilitación en profundidad.

En los vestuarios masculinos las duchas no tienen puertas, hay marcos rotos. En los femeninos es necesario adecuarlos, ya que incluso se pueden ver pintadas de diez años de antigüedad. Los aseos presentan un estado muy deficiente. No hay tapas en los inodoros, las cisternas son elevadas y casi ninguna tiene cadena de la que tirar, un simple cordel permite vaciar el dispositivo.

Faltan muchas luces de emergencia, hay cables eléctricos sueltos por el instituto. Muchas ventanas no cierran, lo que propicia que cualquiera que lo sepa pueda acceder al centro. En otros casos han de usarse candados para cerrar ventanas de zonas importantes del centro, con el consiguiente peligro en caso de emergencia.

Zonas sin accesibilidad

Hay muchas zonas que no son accesibles y el sistema de calefacción es muy precario. Se mire por donde se mire, el edificio está obsoleto para los tiempos que corren. Esperança Micó, directora del centro, señalaba a LAS PROVINCIAS las principales deficiencias del centro: «En primer lugar tenemos graves desperfectos en la instalación eléctrica, así como en los sanitarios, la carpintería y las canalizaciones».

Son los puntos más urgentes y que afectan directamente a los escolares. «El pasado curso, con las tormentas, cayó un árbol en el patio y estuvimos dos días sin luz por problemas en el transformador interno. Hubo problemas también en el aula de informática», indica Micó.

La responsable del centro añade: «Se necesita una actuación urgente para garantizar el bienestar de los más pequeños y también de los trabajadores del centro». La reforma del IES Jaume II el Just es una vieja reivindicación de la comunidad educativa de Tavernes. En 2011 se inauguró el IES Valldigna, también en Tavernes, después de estar este centro más de 30 años compartiendo instalaciones con el Jaume II. Ahora se pide actuar y reformar el viejo instituto con 50 años de historia.

Desde el consistorio de la Vall indican que el mantenimiento del Jaume II, al tratarse de un centro de secundaria y bachillerato, depende directamente de la Conselleria de Educación. El Ayuntamiento ha colaborado en alguna ocasión puntual retirando árboles caídos, pero la competencia depende de Conselleria. El pasado viernes, el conseller de Educación, Vicent Marzà, estuvo en la Vall para celebrar el medio siglo de ese centro.

Marzà no da plazos de obra

Marzà indicó que la entidad que dirige tenía el informe de deficiencias, pero no puso ningún plazo concreto que permita vislumbrar cuando se solucionarán los problemas de este instituto. No hay por tanto un proyecto claro, un presupuesto y mucho menos una licitación a la vista. Así pues, por ahora los alumnos y profesores del centro deberán esperar más y continuar en aulas e instalaciones muy precarias durante varios años más.

Desde hace tres décadas, la sociedad vallera viene demandando una remodelación integral del centro que ha acogido a miles de jóvenes. Antiguos alumnos del Jaume II, que cursaban estudios en ese centro hace 20 años, han señalado a LAS PROVINCIAS que persisten las graves deficiencias que ellos ya padecían cuando estudiaban allí: «Teníamos problemas en la calefacción, ventanas y puertas. No se puede entender que estos problemas se hayan cronificado y afecten a todas las generaciones», indicó un antiguo alumno.

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