La inoperancia del Consell deja 15 días sin clase a alumnos de La Font y gastos de 50.000 euros

Patronato de La Font, donde se han ubicado los alumnos de primero a tercero de Primaria. / lp
Patronato de La Font, donde se han ubicado los alumnos de primero a tercero de Primaria. / lp

Los estudiantes retoman el curso en las aulas que ha habilitado el gobierno local tras semanas de protestas de las familias reclamando el realojo

Ó. DE LA DUEÑA LA FONT.

La falta de previsión de la Conselleria de Educación ha dejado en La Font unas consecuencias más que negativas: alumnos sin clase durante más de 15 días y un gasto de 50.000 euros que tiene que asumir el gobierno local. Esta aportación económica se deriva de la necesidad de habilitar aulas alternativas seguras y de encargar diferentes estudios para conocer la solidez del colegio Francesc Carròs.

Los estudiantes de la vieja escuela de educación Infantil y Primaria retomaron ayer sus clases, pero fuera del recinto escolar en el que han estado durante años. Los alumnos han sido reubicados en espacios municipales que ha habilitado el ejecutivo local ante la demanda de las familias. Tanto los padres y madres como los alumnos del Francesc Carròs iniciaron hace casi tres semanas sus protestas.

La comunidad educativa salió a la calle para exigir el realojo de los estudiantes en otros espacios ante el creciente deterioro del centro escolar, la aparición de grietas y el desplome de cascotes en un aula. Esto obligó a clausurar dos clases y a apuntalarlas, ante el temor de que hubiera más desprendimientos.

Clases insalubres

El cierre de estas dos estancias se sumaba al de otras dos que se inhabilitaron semanas antes por insalubridad. Estas aulas estaban ubicadas en el sótano del colegio y este periódico denunció su mal estado y las humedades que presentaba el centro, así como la falta de calefacción durante 37 años.

Esta situación fue la que hizo que la comunidad educativa rechazara que los alumnos entraran en el centro. Cada día, desde hace tres semanas, padres y alumnos protestaban a las puertas del colegio para exigir un realojo. Hubo hasta una visita a conselleria donde se prestaron las quejas y se reclamó celeridad en la construcción de un nuevo colegio y que se habilitaran aulas alternativas o un centro en barracones.

En principio, el departamento autonómico que dirige Vicent Marzà propuso a los padres apuntalar más aulas y que los alumnos regresaran al colegio. Este planteamiento fue rechazado de plano. El ejecutivo local tomó la iniciativa y buscó espacios alternativos en La Font.

El alcalde, Pablo Puig, ofreció la Escoleta, el Patronato y el Edificio Polivalente. Tras casi dos semanas, el Consell accedió a que los alumnos salieran del Francesc Carròs y entraran en estos espacios, eso sí, adaptándolos a la normativa.

Ha sido este proceso el que ha hecho que pase el tiempo y el gobierno local tenga que gastar una importante cantidad de dinero. Los estudiantes han estado más de 15 días sin ir a clase, por temor a sufrir algún daño en el Francesc Carròs. Los profesores mostraron hace más de una semana su voluntad de dar clases extra para que los jóvenes recuperen las horas perdidas.

Adecuación de locales

El ejecutivo de La Font ha tenido que correr con los gastos de adecuación de los locales alternativos y lo ha hecho en un tiempo récord. El Ayuntamiento ha adaptado la Escoleta y el Patronato. En estos dos espacios se han instalado luces y señalizaciones de emergencia.

Esto posibilitó ayer que los estudiantes de infantil y hasta tercero de primaria empezaran las clases en aulas de la guardería y el Patronato. Todavía está pendiente que los estudiantes retomen su actividad, ya que la división de las salas del Polivalente en aulas estará acabada este fin de semana.

Además, el consistorio ha encargado estudios a varias empresas, con el permiso del Consell, para conocer el estado de la estructura del Francesc Carròs. Se están realizando pruebas de peso. Hasta 3.000 kilos de arena se van depositando en diferentes zonas del colegio para comprobar su robustez. Todo esto está generando un gasto para las arcas municipales de más de 50.000 euros.

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