14 horas al servicio de los vecinos

Uno de los informadores municipales atiende a una vecina en el parque Ausiàs March. / r. escrihuela
Uno de los informadores municipales atiende a una vecina en el parque Ausiàs March. / r. escrihuela

LAS PROVINCIAS acompaña a un equipo durante una jornada de trabajo en la que cuentan con el apoyo de un policía local y la coordinadora Los informadores municipales se convierten para muchos en «ángeles de la guarda»

ROCÍO ESCRIHUELA

gandia. Muchos vecinos de Gandia ya se han familiarizado con ellos, y es que vestuario de color morado con el escudo del ayuntamiento, les identifica. Un total de 15 informadores municipales o «ángeles de la guarda», como así se les conoce, hace dos meses que han tomado los barrios de la Ciudad Ducal para estar al servicio de los ciudadanos. Un trabajo que se ha convertido en fundamental para cualquier ayuda. Atienden necesidades de todo tipo durante casi 14 horas al día. LAS PROVINCIAS ha tenido la oportunidad de acompañarles durante una jornada y descubrir los entresijos de este nuevo empleo.

Bajo la supervisión de un agente de Policía Local, Jesús Ginestar, y de la coordinadora del grupo, Mónica Tallevi, se ha puesto en marcha este equipo humano que funciona de lunes a domingo. La jornada, para el turno de la mañana comienza a las 7.30 y finaliza a 14.30, mientras que el turno de tarde, arranca a las 14 y termina a las 21 horas. Durante media hora, coinciden ambos turnos con el objetivo de comunicarse las incidencias de cada turno.

Para los responsables, la rutina, también es diaria. Jesús y Mónica se reúnen a primera hora y supervisan las incidencias detectadas el día anterior y analizan todas aquellas cuestiones que han sido resueltas. Después, comienzan su ronda particular por todos los puntos donde están ubicados los informadores. Una vez a la semana, Jesús acompaña a Mónica en estas visitas, y ambos destacan que el trabajo de todos ellos es «estar a disposición del ciudadano». «Son personas que no tienen por qué entrar en conflicto con nadie, por ello, cuando dan algún aviso es porque ocurre algo importante, y acudimos enseguida», apunta el agente.

Esta vez, la ronda comienza en el Grau. Augusto se encarga del parque de l'Oller y la plaza de la Marina. Allí sus principales incidencias son por los perros y el mantenimiento de jardines, pero «es una zona muy tranquila». «Cuando nos identifican y llevan el perro suelto, enseguida le ponen la correa. Nosotros también vamos conociendo ya a la gente y sabemos a quienes debemos recordale que deben recoger los excrementos, y quienes ya lo hacen», apunta Augusto.

Todos han estado debidamente formados antes de iniciar sus salidas y además, una vez al mes, realizan reuniones para solucionar dudas que les hayan podido surgir. «Les hemos dado información de cómo tratar a la gente y documentación para que puedan indicarles sobre lugares o eventos. Estamos en contacto directo», apunta Jesús. Y así lo ratifica Paqui: «La formación ha sido fundamental, imprescindible. Sin ello no podríamos funcionar porque nunca hemos desarrollado este trabajo».

Paqui está en el barrio de Corea, dedica su jornada a la zona del parque Joan Fuster y plaza Jardinet. Casi toda su labor durante estos dos meses se ha centrado en ayudar a las personas. Y es que en cada área existen diversos incidentes debido a las diferentes características del barrio. Paqui narra algunas vivencias y entre ellas destaca una que le ha calado hondo.

«Un día me pidió ayuda una mujer y la acompañé a Servicios Sociales. Luego me interesé por su estado y era víctima de violencia de género. En otra ocasión, llame al 112 por una indisposición de una mujer cerca de la zona de Renfe, y otro día encontré a un señor desorientado, que tras acompañarle a comprar el pan, le llevé a casa». Detalles que hacen grande este trabajo.

En una de las zonas de mayor tránsito de personas y vehículos, el parque Ausiàs March y la pasarela del Serpis, está Benjamín. Allí, también hay incidencias de todo tipo, desde avisar a la Policía Local por presencia de gorrillas, hasta informar a los turistas sobre la ubicación de monumentos falleros o el recorrido de las procesiones.

Otro de los servicios que se han puesto en marcha gracias a su presencia es la disponibilidad de los baños públicos en el parque. Benjamín posee la llave de los servicios y cuando llega alguna excursión se encarga de abrir la puerta para que los visitantes y turistas puedan hacer uso de los baños. Además, en este lugar se detectó uno de los principales casos desde que se puso en marcha el servicio. Los informadores municipales alertaron de cuatro casos de absentismo escolar e informaron a la Policía Local.

En definitiva, un trabajo de ayuda a muchas personas que en dos meses ya ha dejado huella en la calle y que esperan que continúe cuando finalice el mes de junio.

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