Gandia suspende las licencias en la playa que permiten que los comercios pasen a ser casas

Residencial de viviendas adosadas unifamiliares en la calle Devesa de la playa de Gandia que anteriormente eran locales de ocio.
Residencial de viviendas adosadas unifamiliares en la calle Devesa de la playa de Gandia que anteriormente eran locales de ocio. / leyla gallego

El Ayuntamiento mantendrá la medida cautelar un año mientras estudia soluciones que eviten la pérdida de servicios en la zona

ROCÍO ESCRIHUELA GANDIA.

La playa de Gandia está sufriendo en los últimos años un proceso de residencialización provocado por el cambio de usos de locales del sector servicios en plantas bajas que se están convirtiendo en viviendas. Esa conclusión es la que extrae el Ayuntamiento tras observar en la última década que se ha producido un aumento de solicitud de este tipo de licencias que permite el cambio de uso que provocan que espacios destinados al comercio se transformen en una residencia.

Ante este incremento, la Junta de Gobierno ha aprobado la suspensión cautelar de licencias urbanísticas de división horizontal y las autorizaciones para estos cambios de usos. Así lo anunció ayer, el coordinador de Urbanismo, Vicent Mascarell, quien señaló que durante el próximo año, que será el tiempo que dure la suspensión, el gobierno, técnicos especialistas en la materia y representantes vecinales y del sector turístico abordarán la problemática y estudiarán las posibles soluciones. «Abrimos una reflexión en el modelo de la playa», indicó.

Según Mascarell, esta situación se ha incrementado con la crisis económica y ha llevado a muchos particulares y empresas a un cambio de uso del local de comercial a residencial. De este modo, se ha contemplado un cambio en determinadas zonas de la playa de Gandia donde anteriormente habían locales en plantas bajas que albergaban comercios o heladerías y ahora son viviendas unifamiliares.

De hecho, el responsable del área urbanística explicó que en ocasiones estas solicitudes vienen promovidas por las comunidades de vecinos, que prefieren acoger en la planta baja de sus edificios una vivienda en lugar de un local comercial.

Si estos casos, continúan aumentando, podría derivar en la pérdida de servicios en esta zona del litoral, una situación que ha puesto en alerta al consistorio y que ha obligado a paralizar momentáneamente este tipo de licencias. «Puede derivar en efectos peligrosos como la falta de servicios, ya que la playa está pensada para un numero de personas y con estas situaciones se multiplican», explicó Mascarell.Pero no solo el aumento de la residencialización se ha debido a la conversión de negocios en casas, sino que también ha sufrido un incremento considerable la conversión de viviendas de grandes dimensiones en varios domicilios.

Segregación de viviendas

Desde el área de Urbanismo se ha detectado también la segregación de viviendas antiguas, de modo que un piso de los años 60 acaba convirtiéndose en un dos apartamentos de pequeñas dimensiones. Una cuestión que también ha motivado que el Ayuntamiento paralice este tipo de licencias de división horizontal a la espera de adoptar soluciones.

El coordinador de Urbanismo explicó que la playa está diseñada para absorber un número determinado de personas y que los servicios de agua y luz, así como espacios verdes o zonas de aparcamiento pueden verse afectados, ya que esto genera «un impacto en la calidad de vida del entorno». Según la propuesta redactada en el acuerdo, «Gandia es una ciudad turística y de servicios. No podemos tener grandes extensiones de zonas residenciales donde se concentre una población considerable sin espacios para instalar usos complementarios».

«Esta situación puede desembocar en una playa desvirtuada donde poco a poco se pierdan los servicios de cafeterías o fruterías y que una zona como Gandia no puede permitirse. Una playa sin servicios, donde para comprar alguna cosa tengas que coger el coche, es una playa muerta», destacó Mascarell. El coordinador de Urbanismo apuntó que si Gandia quiere «una playa turística ha de tener servicios, porque esto supone un golpe letal a nuestro modelo turístico. Un destino turístico sin servicios pierde el atractivo».

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