Gandia Náutica negocia su regreso al Moll dels Borja tras 12 años de reivindicaciones

Moll dels Borja donde se ubicarían los 40 amarres de Gandia Náutica, entre el barco de madera y el pantalán flotante. / r. escrihuela
Moll dels Borja donde se ubicarían los 40 amarres de Gandia Náutica, entre el barco de madera y el pantalán flotante. / r. escrihuela

La asociación se hará cargo del coste de las obras y cuenta con la «voluntad» de la Autoridad Portuaria para ubicar 40 amarres

ROCÍO ESCRIHUELA GANDIA.

La asociación Gandia Náutica está a punto de dar carpetazo definitivo a su reivindicación más histórica: regresar a su ubicación original. 12 años después, la entidad podría situarse nuevamente en el Moll dels Borja con unos 40 amarres, justo entre el pantalán flotante y el barco pirata de madera, aunque con condiciones muy diferentes a las pactadas durante estos años de promesas incumplidas.

Gandia Náutica está en negociaciones con la Autoridad Portuaria de Valencia (APV), propietaria del espacio, y ya cuenta con la «voluntad» de estos para poder alcanzar un acuerdo. Según ha confirmado el secretario de la asociación, Antonio Hernández, a LAS PROVINCIAS, el pasado lunes se reunieron por segunda vez las partes interesadas y el organismo público concretó «que mantenía su voluntad de poner los pantalanes donde estaban».

«La Autoridad Portuaria de Valencia se encargaría de las obras y el coste repercutiría en los asociados», señaló Hernández. La idea que propone la APV es que Gandia Náutica pague el coste mediante unas cuotas que se abonarían durante los años de concesión que ofrezca el organismo. El secretario destacó que a la asociación «nos gusta la idea que nos han propuesto, aunque no es la que teníamos hace tiempo con el Ayuntamiento. En estos momentos y ante la situación económica municipal no tenemos otra alternativa si queremos tener los pantalanes allí».

Los socios pagarán las cuotas a la APV durante los años que dure la concesión para ocupar ese espacio

La historia se remonta a hace más de una década cuando con la llegada de la Copa América el ejecutivo socialista ordenó el desalojo de los 104 amarres públicos que existían en el puerto. En ese momento, se creó la asociación para defender los intereses de los propietarios de las embarcaciones que se habían quedado sin un lugar seguro donde dejar sus pequeñas barcas.

Cambio de ubicación

Fueron realojados en el barranco de San Nicolás y también en la Marina de San Nicolás, un lugar que tuvieron que abandonar porque el coste «era imposible de soportar». Además, en ese momento, algunas embarcaciones se marcharon a Oliva y Dénia. Después, con el gobierno popular, el alcalde Arturo Torró prometió en mayo de 2015 que el embarcadero estaría listo para ese verano y que no supondría ningún coste ni para la asociación ni para el Consistorio. La inversión de 170.000 euros la asumía económicamente Dragados, empresa responsable de las obras del Passeig del Port.

En enero de 2006 comenzó una «reivindicación permanente» tras abandonar el espacio y ahora, tras las últimas negociaciones con la Autoridad Portuaria de Valencia todo indica que sí que podrá ser realidad este año. «La reunión ha sido muy positiva y lo más importante es que la APV quiere y nosotros deseamos regresar dentro del puerto para realizar actividades náuticas», manifestó el secretario de la entidad.

Hernández indicó que la asociación ha solicitado una reunión al Ayuntamiento para informarles de la nueva situación y de las conversaciones mantenidas con el organismo público. Desde la APV han señalado que Gandia Náutica no ha presentado formalmente ninguna solicitud, pero han reconocido que están en conversaciones con la asociación.

«La situación era precaria y ahora los socios volvemos a ilusionarnos», señaló Hernández, quien apuntó que muchos de los socios ya no podrán ver cumplido este proyecto porque han fallecido, como es el caso del presidente.

Coste económico

Lo que todavía queda pendiente con la Autoridad Portuaria de Valencia es cuantificar el coste económico que supondría para Gandia Náutica el regreso a la zona portuaria. Según la entidad local, ellos han presentado a la APV unos presupuestos para que esta dé el visto bueno al proyecto.

De momento, se baraja una concesión para un periodo de 10 años, aunque son plazos que faltan por concretar. Hernández destacó que según los años, la asociación podría pactar con la APV un periodo más largo con el objetivo de rebajar las cuotas para que no suponga una carga económica demasiado elevada para los socios.

Si las negociaciones llegan a buen puerto, la Autoridad Portuaria de Valencia sacaría a licitación las obras para comenzar la construcción de los pantalanes. Un momento que desde Gandia Náutica llevan muchos años esperando y que tras los últimos acontecimientos todo indica que esa fecha está cada vez más próxima.

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