Forros contra el frío de colores desplazan a los blusones durante las noches de fiesta

Falleros de Crist Rei, con polares y parcas rojas. / lp
Falleros de Crist Rei, con polares y parcas rojas. / lp

Las comisiones optan por los tonos de sus estandartes para prendas de abrigo mientras que otras escogen las gamas cromáticas «que quedan libres»

Ó. DE LA DUEÑA GANDIA.

El moderno polar, una prenda que se ha introducido en el mercado textil en los últimos años, ha desplazado a otros elementos clásicos de la fiesta fallera, aunque no ha acabado con ellos. Este tipo de abrigo se ha convertido en una socorrida prenda para las noches en que los falleros están en calle. Lo cierto es que muchos de los festeros se resisten a abandonar el blusón y lo llevan debajo del polar.

El concepto cambia. Mientras el blusón, una prenda tradicional de los hombres de campo valenciano desde el siglo XIX y que se ha cosido a mano durante décadas, ha sido siempre negro o gris, ahora las comisiones han optado por introducir polares, monos o parcas con algún color que les identifique.

Azul cielo, en el Prado; rojo, en Sant Josep; naranja, en Jardinet, rojo también en Crist Rei, o azul intenso en Alquerieta-Museu. Un sinfín de matices, tonalidades y complementos.

En muchas fallas el tono escogido tiene un motivo, mientras que en otras han optado por los colores que «quedaban libres», como indicaron los responsables de Alquerieta-Museu. En Sant Josep, el colorado de sus monos de trabajo, polares y parcas se toma de su estandarte, que es rojo, dijo Manuel Montagud, uno de sus falleros.

Lo mismo ocurre en Vilanova. El gris de su enseña es el color de las nuevas prendas que se han introducido en la vestimenta fallera de diario y trabajo. Uno de los casos más llamativos es el de Jardinet: «Optamos por el naranja. ¿Qué hay más valenciano que el color de nuestra fruta más internacional? Símbolo, además, del apogeo de la economía valenciana, como se aprecia en la modernista estación de valencia».

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