La falta de rentabilidad y de ayudas impide a los jóvenes entrar en el sector pesquero de Gandia

Embarcaciones de artes menores, atracadas en el puerto del Grau de Gandia.
Embarcaciones de artes menores, atracadas en el puerto del Grau de Gandia. / lp

La Cofradía critica que los marineros son los únicos del gremio primario que necesitan titulación y afirma que en 20 años se han perdido cien barcas

LEYLA GALLEGO GANDIA.

El sector de la pesca está en pasando sus horas más bajas en Gandia. La falta de rentabilidad, la escasez de ayudas y la gran cantidad de titulaciones que se exigen para ser marinero dificultan un relevo generacional tan necesario en estos momentos. Si a esto se añade la gran inversión económica que supone y las pocas facilidades que reciben, nos encontramos ante un situación crítica que necesita soluciones urgentes.

El secretario de la Cofradía de Pescadores de Gandia, Enrique Ferrer, explicó a LAS PROVINCIAS los principales problemas que atraviesa el gremio. «Los marineros somos los únicos trabajadores del sector primario que tenemos que presentar infinidad de titulaciones para poder ejercer como tales. Este hecho dificulta el acceso a los jóvenes que optan por dedicarse a otros sectores en los que no requieren un nivel de preparación tan elevado», comentó Ferrer.

El secretario aseguró que por suerte, en Gandia todavía queda un «gran grupo de pescadores de entre 28 y 40 años», pero como todo en la vida ellos también se harán mayores y necesitarán que alguien los sustituya. «Desde hace algunos años que no tenemos nuevas incorporaciones de gente joven. Los hijos de los marineros no quieren dedicarse a esto, es una vida muy dura y sacrificada. Y el resto de jóvenes parece que tampoco les haga especial ilusión la idea», agregó.

Además, Ferrer explicó que si alguien quiere entrar en el gremio no se le ofrecen facilidades, sino que ocurre todo lo contrario. Los aspirantes a marinero deben desembolsar grandes cantidades de dinero comprar una barca y pagar muchas tasas. Por esta razón, cada vez son menos los que eligen esta profesión, y el número de embarcaciones se ha visto reducido en los últimos años.

Otro de los problemas que acechó el sector en los últimos tiempos fue el precio del petróleo. Desde hace tres años, parece que se mantiene estable en un precio que oscile los 50 euros por barril. Sin embargo, hace apenas tres temporadas el precio de un tonel llegó a superar los 130 euros, algo que hacía casi insostenible seguir dedicándose a la pesca.

Esta temporada, alrededor de 50 embarcaciones saldrán del Grau de Gandia cada madrugada en busca de nuevas capturas que les ayuden a pagar las facturas. De estas naves, 40 son de artes menores, 6 de arrastre y 3 de cerco, que son las que capturan las sardinas y los boquerones. Cuando el precio del gasóleo era tan elevado, las embarcaciones de arrastre fuero las más perjudicadas por la cantidad de combustible que emplean, hasta un 50% de los beneficios obtenidos tenían que ser destinados al petróleo. No siempre la profesión estuvo tan mal y en los noventa la Cofradía de Gandia acumulaba alrededor de 20 naves de arrastre y más de un centenar de artes menores.

Cuando el precio del combustible y la escasez en los beneficios hicerieron menguar la profesión, el Ministerio de Agricultura y Pesca aprobó una ayuda «para el desguace de buques pesqueros destinadas a la paralización definitiva de su actividad pesquera, así como para las medidas socioeconómicas de acompañamiento». Esta subvención animó a muchos a volver a tierra firme y abandonar aquello por lo que muchos años habían luchado. Sólo en la Comunitat Valenciana, un 30% de las naves fueron desguazadas. En Gandia se han perdido100 barcos en los últimos 20 años.

El precio de venta del pescado es otro de los factores que ha perjudicado gravemente la profesión. Desde hace muchos años su valor no ha aumentado en el mercado, y el resto de gastos sí que se han incrementado. Aunque los pescadores no tengan descanso, es decir, no existe un mes en el que siempre paralizen sus labores, sí que es cierto que en septiembre parecer que todo el mundo vuelve a la normalidad y las ventas vuelvan a sus curso habitual. Los precios bajan de nuevo, ya que con la vuelta de las vacaciones y el inivcio del curso escolar son muchos los que tienen que ahorrar gastos.

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