Espurna hace realidad las vacaciones de un centenar de personas con discapacidad

Alumnos en una de las actividades del verano pasado. / lp
Alumnos en una de las actividades del verano pasado. / lp

La fundación busca voluntarios que dediquen su tiempo a ayudar a los demás en los campamentos de verano que organizan en Xàtiva

ROCÍO ESCRIHUELA GANDIA.

Cuando el calendario ya marca el primer día de julio y todo el mundo está pensando en su próximo destino vacacional, hay quien se acuerda de dedicar su tiempo a las personas con discapacidad. Y en esa tarea está la Fundación Espurna, que como cada año, dedicará el mes de agosto a todas aquellas personas que no tienen posibilidad de disfrutar de alternativas de ocio o de salidas al aire libre.

La entidad ya tiene planificado todo el programa para ofrecer actividades lúdicas tanto a las personas que día a día acuden a la fundación, como a cualquier otra familia . «Estamos abiertos a personas externas, a todo tipo de gente que no tiene otras opciones de ocio», apunta Juan Antonio Fernández Marín, psicólogo del centro de Gandia. Pero para que toda esta labor salga adelante hay mucho trabajo detrás. Meses de preparación por parte de los trabajadores del centro, pero sobre todo de Amparo Sanfelix, coordinadora de las estancias vacacionales.

Aunque el papel más importante es el de los voluntarios. Personas que apuestan por prestar su ayuda a esta labor social para que todos puedan disfrutar de 10 días de atención de calidad, diversión y ocio. El objetivo principal de Espurna es buscar «a personas motivadas y dispuestas generosamente a ofrecer su tiempo, sin importar la edad que tengan. Gente activa y comprometida».

Romper la rutina

Todo ello, según explica Fernández Marín con la finalidad de «atender a nuestra gente y dar opciones a otras familias, ya que muchas personas si no salieran a estas estancias vacacionales con nosotros no saldrían con nadie. Necesitan cambiar de ambiente, romper la rutina y la monotonía. Cargar pilas y regresar con energías renovadas».

Al igual que todos los que día a día acuden a trabajar y esperan con ansía el mes de vacaciones, también los chicos de Espurna cuentan las horas que restan para la llegada del mes de agosto. Y es que dentro de 30 días, regresan de nuevo a Xàtiva, donde han estado en otras ocasiones, porque es un lugar demandado por los alumnos. El entorno, en medio de un paraje natural, permite organizar multitud de actividades deportivas o de multiaventura, excursiones culturales, senderismo o talleres y manualidades.

Tres turnos de vacaciones

La Fundación Espurna organiza las estancias vacacionales en tres turnos de 10 días cada uno. Todo ello formado por grupos de más de medio centenar de personas que los responsables de la organización se encargan de distribuir en equipos según las necesidades de cada persona con diversidad funcional. «Se tiene en cuenta las preferencias de cada persona, la edad, los gustos o las capacidades», apunta Sanfelix. «También buscamos apoyo entre iguales. Personas que tienen más capacidades, deben ayudar a sus compañeros a que se lo pasen bien», destaca la responsable de las estancias vacacionales.

Y la prueba evidente de que esto es así, es que cada verano repiten, porque muchos ya saben lo que es pasar unos días fuera de casa. La fundación realiza todos los meses un campamento, además de viajes en Semana Santa, y una fiesta en Fin de Año. «Nochevieja es un día especial y acuden muchas personas porque no tienen donde celebrarlo». Con estos programas, Espurna lucha para que la discapacidad no esté enfrentada con el ocio.

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