A la espera de nichos a su alcance

Uno de los recintos para depositar urnas con cenizas, aún por estrenar en el cementerio de Tavernes. / lp
Uno de los recintos para depositar urnas con cenizas, aún por estrenar en el cementerio de Tavernes. / lp

Varias familias de la Vall aguardan a que se ocupe un columbario de la sexta altura para optar a otros más accesibles en el cementerio Vecinos de Tavernes custodian cenizas de seres queridos al declinar tumbas elevadas

C. GIMENO TAVERNES.

Nadie quiere ocupar en el cementerio de Tavernes de la Valldigna el último nicho para urnas que contienen cenizas de difuntos. El motivo es que el columbario que queda (como se denomina a estas tumbas) está en la última fila a una sexta altura.

Para muchos vecinos, la elevada altura constituye una dificultad a la hora de arreglar la lápida y visitar a sus queridos difuntos. Por eso son reticentes a ocupar el nicho y prefieren guardar las cenizas de sus familiares hasta que se ocupe ese hueco tan elevado y poder dejar así a sus difuntos en otras tumbas mucho más accesibles.

La normativa en el cementerio vallero es clara y determina que los nichos deben ir ocupándose según se sucedan los entierros en la localidad. En el caso de que se entierre al fallecido con el ataúd, se van ocupando los nichos según orden de soterramiento.

En este caso, no hay margen de espera y las tumbas se ocupan según se suceden los sepelios sin producirse problema alguno. Pero en las urnas funerarias es diferente. Los restos pueden reservarse y la gente así lo hace a la espera de que alguien ocupe el último nicho en la sexta altura.

Nicho menos deseado

Según ha podido saber LAS PROVINCIAS, hay varias familias de la localidad que están custodiando las cenizas de sus difuntos a la espera que se ocupe el nicho menos deseado y poder colocar las urnas en otros que estén más bajos y, por lo tanto, más a su alcance.

Ha habido familias que se han interesado en comprar el último columbario y el siguiente, dejando vacía la tumba más alta y así depositar a sus difuntos en el próximo pabellón de nichos que son más accesibles. Esta opción no es posible, ya que la ordenanza dice que sin difunto no se puede vender el nicho. Pese a que el nicho se pagaría, esa opción no se contempla.

200 euros por nicho

El precio de este tipo de nichos ronda los 200 euros. Estas circunstancias hace que haya cola para ocupar nichos en el nuevo pabellón, pero nadie quiere utilizar el nicho todavía vacío.

«Hay mucha gente esperándose a que se ocupe la tumba vacía para depositar las cenizas de sus difuntos», comentan algunas personas.

El último nicho ocupado en este pabellón es de agosto. Desde ese mes, pese a que se han practicado varias incineraciones, ninguna familia ha ocupado la sepultura que hay libre.

Una vez se complete ese bloque de columbarios se pasará a ocupar otro que está situado debajo del edificio de ladrillos en la zona este del camposanto vallero.

La normativa está ahí. La realidad se conoce pero mientras nadie mueva ficha, una tumba vacía frena que las familias puedan dar a sus difuntos el descanso que desean para ellos.

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