Una empresa reclama 147.000 euros a Gandia por el retraso en el pago de la obra del Jardinet

Plaza del Jardinet de Gandia, en el barrio de Corea, donde se realizó una reforma superficial. / leyla gallego
Plaza del Jardinet de Gandia, en el barrio de Corea, donde se realizó una reforma superficial. / leyla gallego

La constructora que ejecutó la mejora exige intereses de demora en el abono de los 1,7 millones que costó la reforma del gobierno del PP

Ó. DE LA DUEÑA GANDIA.

Una empresa constructora ha reclamado al Ayuntamiento de Gandia 147.000 euros por el retraso que se produjo en el pago de la reforma integral de la plaza Jardinet. Esta actuación se llevó a cabo en la anterior legislatura, bajo el gobierno del popular Arturo Torró. De hecho, fue una de las actuaciones estrella del exalcalde junto a la mejora superficial del Prado o el paseo del Moll dels Borja.

La mercantil no cobró su trabajo tras finalizar la reforma de la explanada, según indicó ayer el coordinador de Hacienda de Gandia, Salvador Gregori. «Los responsables de la empresa vinieron al Ayuntamiento poco tiempo después de que el nuevo gobierno tomara posesión y explicaron que no habían visto ni un sólo céntimo de los 1,7 millones que costó la obra», relató el socialista.

Esta situación obligó al bipartito (PSPV y Més Gandia) a elaborar un plan de pago para entregar cantidades económicas de forma periódica a la constructora con la intención de ir reduciendo esta elevada cifra. Hoy en día la deuda está pagada, pero la mercantil ha ejercido su derecho de reclamar intereses ante el retraso en el pago de la cantidad acordada.

«Cuando la obra está terminada y pasan más de 60 días, la empresa está en su derecho de exigir más dinero por el tiempo que pasa sin recibir la cantidad que le corresponde, ya que esto puede suponer a la mercantil otro tipo de gastos», precisó el coordinador de Hacienda.

Gregori remarcó que los 1,7 millones de euros ya han sido abonados: «Establecimos unos pagos mensuales de 100.000 euros. A los pocos meses rematamos la deuda con otros 800.000 euros. Esta cantidad se extrajo del adelanto que hizo el Gobierno de España a Gandia de la Participación de los Impuestos del Estado (PIE).

«El Estado nos adelantó en 2015 la cifra que calculaba que le tocaría a Gandia en 2016. Ya no había posibilidades de planes de pago como se habían hecho con anterioridad y esta era la única fórmula que encontró el gobierno local para obtener liquidez y saldar esta deuda y algunas otras», agregó Gregori.

Adelanto de dinero

Gandia percibió 17,4 millones de euros. Esta cifra, pese a corresponderse con la cantidad que le tocaría cobrar en el año 2016 a la ciudad, se tramitó en forma de préstamo, es decir, el consistorio tomó el dinero pero debe devolverlo en los próximos diez años, como si de un crédito bancario se tratase.

Por otro lado, cada mes la ciudad seguía recibiendo su participación de los tributos para hacer frente a los gastos habituales. Gregori remarcó que una vez liquidados los 1,7 millones de la obra, la empresa pidió la cantidad que le correspondía en concepto de retrasos. Inicialmente, la mercantil solicitó 147.000 euros, como relató Gregori.

Reuniones con la mercantil

«Tras mucho dialogar y varias reuniones, se acordó con la empresa una quita. Al final acordamos el pago de 101.000 euros en lugar de los casi 150.000. Esto es, sin duda, una buena noticia, ya que la ciudad se ha ahorrado cerca de 50.000 euros», apostilló el titular de Hacienda.

Gregori cargó contra el exalcalde y su anterior equipo de gobierno: «Impulsaban obras y no las pagaban. Este gobierno está costeando actuaciones que pusieron en marcha los populares y que no fueron capaces de liquidar». Ante esta situación lamentó que «aún hoy» la oposición quiere dar lecciones al ejecutivo y exige que se finalicen obras «que se dejaron por pagar».

De hecho, puso como ejemplo el Trinquet: «Ahora piden que se destine dinero a esta obra, cuando está paralizada porque no abonaron las certificaciones de obra correspondientes». La plaza Jardinet estuvo pendiente de una reforma durante décadas. Los vecinos reclamaban una nueva explanada con más zonas verdes, espacios para los más pequeños y menos tráfico. Los gobiernos de PSPV, hasta 2011, contemplaban una obra similar a la del Prado, con aparcamiento subterráneo, pero Torró optó por un tratamiento superficial.

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