Conmoción en Gandia tras la muerte en Ecuador del Hijo Predilecto Roberto Costa

Roberto Costa recibió el título de Hijo Predilecto de Gandia en 2010 de manos del exalcalde José Manuel Orengo. / juantxo ribes

El jesuita, que nació en el barrio de Benipeixcar, deja 100.000 casas para pobres y recibirá sepultura en la iglesia de La Dolorosa de Quito

Ó. DE LA DUEÑA GANDIA.

La ciudad de Gandia ha perdido a uno de sus personajes más ilustres. El jesuita Roberto Costa Prats falleció durante la madrugada del martes en Ecuador, donde durante décadas ha desarrollado una intensa labor humanitaria. Fue su extenso trabajo en el país andino y su vinculación con los más desfavorecidos de esta nación lo que le hizo merecedor del título de Hijo Predilecto de Gandia.

Este distintivo lo obtuvo en el año 2010, después de trabajar durante décadas en Ecuador como director de la oenegé de la Compañía de Jesús, Hogar de Cristo. Costa se dedicó a ayudar a familias sin recursos a tener una casa en la que vivir y luchó por que muchas de estas personas obtuvieran microcréditos para poder salir adelante en la localidad de Guayaquil. Su falta generó conmoción ayer en Gandia.

Costa nació hace 82 años en el pequeño pueblo de Benipeixcar, ahora distrito de Gandia. Tuvo una educación religiosa y pronto sintió la «llamada», como él mismo explicó cuando recibió el título de Hijo Predilecto. Su intención fue siempre ser un religioso distinto, alejado de los «confesionarios y los púlpitos», pero cerca de los necesitados.

Situación de los pobres

«Los pobres no son pobres por decisión propia. La sociedad, entre ellos yo, no les hemos dado oportunidades para salir de su pobreza», relató en su discurso del 25 de noviembre de 2010 en el Ayuntamiento de Gandia. La noticia de su muerte llegó a media mañana a Gandia.

Costa había fallecido unas horas antes, pasada la una de la madrugada en una clínica de los jesuitas en Quito, donde estuvo dos meses interno. El religioso llevaba tiempo luchando contra un cáncer de piel. El melanoma apareció en el cuello pero «evolucionó y atacó otras partes de su cuerpo, por lo que su estado de salud era muy delicado», explicó ayer José Vicente Pallarés, vocal de la oenegé Viviendas para los Sin Techo e íntimo amigo del fallecido.

Costa era socio de honor de esta entidad humanitaria, que fundó en el año 2000 el cardiólogo de Gandia Plácido Orosa, facultativo del hospital Francesc de Borja. El doctor conoció al jesuita en un viaje a Ecuador y decidió impulsar Viviendas para proveer de fondos económicos y de material a Hogar de Cristo.

El religioso llegó a Ecuador en el año 1981, con 45 años, y desde entonces trabajó por los más necesitados en la localidad de Guayaquil. En el año 2009 le llegó el momento de la jubilación y la Compañía de Jesús le relevó como director de Hogar de Cristo. «En ese momento volvió a Gandia, pero no se llegó a adaptar», dijo Pallarés.

El voluntario de Viviendas recordó que conoció hace años a Costa en Ecuador cuando trabajaba en una empresa bananera: «Nos reuníamos una vez al mes para comer paella y hablar en valenciano, era una persona muy cercana y sólo buscaba hacer el bien». «De hecho, de vez en cuando me pedía cañas para hacer casas y yo le enviaba un camión de este material», recordó el gandiense. Una vez en la Ciudad Ducal, Costa pidió a su orden regresar a Ecuador, sólo un año después.

El religioso volvió al país donde había trabajado durante décadas, pero ya no fue a Guayaquil, sino a Cuenca, la tercera ciudad en población. Allí vivió en una residencia de los jesuitas y su labor consistía en atender a presidiarios de esta localidad. «Él no se quería jubilar, por eso retornó a Ecuador», agregó Pallarés. La labor durante todos estos años de Costa con Hogar de Cristo y Viviendas para los Sin Techo ha sido de vital importancia para el desarrollo del país.

Viviendas para necesitados

Durante estas décadas se han construido más de 100.000 casas para familias y se han otorgado más de 30.000 microcréditos, todo con el objetivo de sacar de la pobreza a miles de ecuatorianos y ayudar a la evolución del país. Además se han impulsado colegios, enfermerías y otras infraestructuras para favorecer la estabilización de estas comunidades.

Desde la oenegé Viviendas se han obtenido fondos para que Hogar de Cristo desarrollara su labor y se ha enviado hasta Ecuador material médico y aparatos de diagnóstico.

Los restos de Costa se quedarán en Ecuador y no regresarán a Gandia, donde le queda «poca familia». «Será enterrado en la iglesia de La Dolorosa de Quito, aquí sólo tiene dos hermanas monjas que están en Valencia», indicó Pallarés.

La alcaldesa de Gandia, Diana Morant, mostró ayer su pesar tras conocer la muerte jesuita. «La ciudad está de luto por la muerte de un vecino de Benipeixcar que decidió dedicar su vida a trabajar por los que menos tienen. Perdemos a una persona que fue un referente en la ayuda los más necesitados. Pudo dedicarse a otras cosas, pero decidió entregar su vida a la solidaridad. Hoy estamos de duelo y compartimos el dolor con la familia y la Compañía de Jesús».

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