La conexión con las Baleares emerge como revulsivo para el sector hostelero del Grau

Pasajeros y vehículos en la cola de embarque para acceder al ferri el pasado 16 de junio. / àlex oltra

La afluencia de visitantes a la zona portuaria impulsa el negocio de bares y cafeterías, que cifran sus ingresos en mil euros más a la semana

ROCÍO ESCRIHUELA GANDIA.

La conexión marítima de Gandia con las Islas Baleares ha supuesto un revulsivo para el Grau, sobre todo para los negocios del sector hostelero. Las ganancias de los locales cercanos a la zona de embarque del ferry han visto como han aumentado considerablemente sus ingresos. Todos los empresarios han notado tanto en el ambiente de las calles como en la caja registradora como la llegada de estos turistas han hecho incrementar las ventas.

Aunque a la hora de dar cifras, muchos son reacios a cuantificar cuantos ingresos han obtenido de más este verano, algunos sí que han confirmado que se podría hablar de una media semanal de mil euros, incluso los más beneficiados apuntan hasta una caja de mil euros diarios gracias a los pasajeros que acuden hasta el Grau para embarcar rumbo a las islas.

El hecho de que los pasajeros tengan que estar dos horas antes en la zona de embarque ha favorecido que estos dispongan de tiempo para acercarse a los negocios de la zona a tomar algo o a comer. El Bar Iván, el más cercano al punto de embarque ha sido de los más beneficiados. Su propietario, Iván Bataller, apuntó a LAS PROVINCIAS que ha sido un verano muy bueno. «Hemos tenido muchísimo trabajo. Las beneficios han aumentado gracias a todos los que se han acercado a tomar un refresco y a comer. El ferry ha sido un buen aliciente para impulsar los negocios de esta zona», indicó Bataller.

Hora punta

Una hora antes del horario de salida ha sido el tramo de máxima afluencia. «La gente acude al puerto con tiempo porque desconocen exactamente dónde tienen que ir, y una vez aquí, como ven que todavía tienen que esperar un rato, aprovechan para tomarse un refresco o un café». El regreso de los turistas ya es diferente en el ambiente, porque ahí sí que cuando llegan «se marchan directamente».

Aunque la conexión marítima ha estado en funcionamiento casi cuatro meses, en julio y agosto es donde más se ha notado. «Además, como se marchan de vacaciones, los clientes están más contentos y la mayoría deja propina», indica el dueño del Bar Iván. El propietario se siente muy satisfecho de la llegada del ferry a Gandia y espera que continúe durante más tiempo, e incluso que programe más salidas diarias, ya que tanto él como otros empresarios de la zona apuntan que «ya era hora que se hicieran cosas en el Grau».

Y es que la llegada de actividades que dinamizen la zona grauera es una gran reivindicación de todos los vecinos y empresarios porque «parece que todo lo hacen al otro lado de los tinglados», indica María Ángeles Morant, del restaurante La Pastaora. Morant expresa su deseo de que algún día conviertan los tinglados en una especie de museo y así también puedan continuar recibiendo la visita de más clientes. La dueña de este bar del Grau también ha incrementado el número de clientes gracias al enlace marítimo, aunque «son visitas muy rápidas porque todos tienen mucha prisa porque esperan el barco y es difícil atender si estás haciendo una fideuà».

Desde el restaurante Ca Patxi también han confirmado que ha habido «más movimiento por el barrio este verano» y que «se ha notado la visita de clientes gracias al barco». Aunque desde este local, apuntan que no se han beneficiado tanto como otros locales «porque abren el comedor a las 14 horas y ese horario coincide casi con la salida del ferry que es a las 14.30 horas». Por su parte, Regina, de la panadería Vila, ha recibido en su local a los trabajadores de la empresa marítima, que son los que mayoritariamente han acudido a su negocio.

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