«La conciliación es una utopía pero tenemos que luchar para que no lo sea»

La vicealcaldesa, Lorena Milvaques, durante la entrevista concedida a LAS PROVINCIAS. / àlex oltra
La vicealcaldesa, Lorena Milvaques, durante la entrevista concedida a LAS PROVINCIAS. / àlex oltra

La edil de Més Gandia cede el paso a otros compañeros dejando un legado de lucha por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres Lorena Milvaques Vicealcaldesa de Gandia y concejala de Igualdad y Políticas Inclusivas

ROCÍO ESCRIHUELA GANDIA.

La edil de Compromís, Lorena Milvaques abandonará dentro de un año la primera línea de la política. Y lo hará tras 15 años dedicada a una «vocación de trabajo por la ciudadanía», pero ahora hace un paréntesis en su trayectoria para dedicarlo a la familia.

-¿Le duele decir que se retira de la primera línea política porque no puede dedicar el 100% al trabajo o a la familia?

-Me duele decir que me retiro de la política, porque soy una persona política, me gusta, y dejarme una cosa que me gusta, duele, porque pensaba haber continuado algunos años más, no muchos más, porque soy partidaria de la renovación. Pero es ahora por las circunstancias personales que me sobrevenían. He creído siempre en la política como una vocación de trabajo por la ciudadanía y en ese sentido me duele, pero me duele por la sensación de culpa. Me gusta trabajar y sentirme completa y satisfecha con mi trabajo y ahora notaba que ese 100% en la política no lo podía aportar, estaba en un porcentaje más bajo. Es una decisión personal, que nadie me ha obligado a tomar, pero duele porque no es una voluntad total ya que pensaba que aún no era el momento.

-Su política de lucha por la igualdad, ¿Se le ha vuelto en su contra?

-No es que se me haya vuelto en contra la filosofía de trabajo, porque ha sido una decisión personal. Además, yo no dejo de trabajar, continuaré con mi profesión. Con mi trabajo puedo elegir porque con mi profesión de enfermera puedo escoger el horario o acoplarlo mejor a la vida familiar que necesito. Desde ese punto de vista, la igualdad continúa presente. Por desgracia continúa ocurriendo, y muchas mujeres se verán reflejadas, que somos las que tomamos las decisiones en la casa, en la familia, los hijos, pero es por una imposición nuestra como mujer. Es difícil de combatir, algo inherente a nosotras, es una responsabilidad con la que nacemos. Pero yo ya he dicho que la política no es mi profesión, es mi vocación y desde ese punto de vista, yo vuelvo a mi profesión, no la abandono, continuaré trabajando de otra cosa, que no es la política, que me quita mucho más tiempo.

-¿Cree que los motivos de su decisión pueden influir o frenar que otra persona se presente para encabezar la lista de su partido?

-No. De hecho, mi compañera Alicia Izquierdo, ha presentado su candidatura. Ella es joven, acaba de ser madre hace dos meses, y ha dado el paso. Mujer, con bebé, y con un trabajo fuera del Consistorio. Frenar decisiones creo que no. Las situaciones de cada persona son las que son y no tienen porque ser ejemplo para nadie. Cada uno tiene una visión diferente del día a día. Las personas antes de tomar una decisión deben valorar su situación, lo que les espera, y luego tomarla.

-¿Qué le diría a aquellas mujeres que renuncian a tener hijos por no abandonar su trayectoria profesional?

-Es tan difícil esa pregunta. No me siento capacitada para dar mensajes tan grandes. Una mujer no debe renunciar a trabajar, a tener su espacio, su profesión, su desarrollo. Ambas cosas se pueden combinar, de mejor o peor manera, pero no debe nadie renunciar a tener hijos por esa cuestión. Yo comencé en política en 2002 y mis hijos nacieron en 2007 y 2008. Tenía mi día a día, y no renuncié a tener hijos, tuve que conjugar las dos cosas, también con la ayuda de mi marido, que hace su trabajo como pareja y padre. Las circunstancias de las familias cambian. Hay que buscar el equilibrio.

-¿La conciliación de la vida laboral y familiar es una utopía?

-En estos momentos, yo creo que sí, pero creo que hemos de continuar luchando para que no lo sea. Se ha avanzado en algunas cosas, pero es cierto que no del todo, no sé si por la auto imposición nuestra o porque no hay esa voluntad. La sociedad y las empresas se llenan la boca hablando de que somos igualitarios, de que hay empresas que concilian, pero sólo lo hacen pensando en la mujer. La conciliación laboral y familiar no habla sólo de mujer, habla de familia, y familia es el hombre y la mujer. No debe ser siempre impuesta a la figura de la mujer, y por desgracia siempre se vincula así, y esa es la lucha que debemos hacer.

-¿En el 2018 está mal visto por parte de la sociedad la baja de paternidad?

-Las bajas de paternidad son un gran avance, lo que hacen es ayudar al rol familiar. El hijo lo ha tenido la mujer, pero no es sólo responsabilidad exclusiva de ella, sino del núcleo familiar. Tanto el padre como la madre deben velar por esa criatura. Es una correlación de responsabilidades.

-¿Qué le han dicho sus hijos cuando les ha comentado que va a poder dedicarles más tiempo?

-Están satisfechos. Siempre he combinado el trabajo con llevarlos al colegio o a las actividades extraescolares, los acompaño a todos los sitios, siempre he estado ahí. Pero ellos tienen unas necesidades. Llevan 11 años detrás de mí a muchos actos y empiezan a estar cansados. Quieren un día a día organizado por ellos, y que no dependa tanto de esos actos.

-¿Han sabido las instituciones imponer bien la conciliación?

-Queda mucho trabajo por hacer en la conciliación laboral y familiar. Me molesta cuando oigo hablar de conciliación sólo desde la vertiente de la mujer. Si la conciliación se implanta en empresas sólo para la mujer, no conseguimos la igualdad que buscamos. No hay que ajustarse a las demandas de la mujer, sino a que los padres y las madres, tengan capacidad de trabajar y de criar a sus hijos.

-¿Qué balance hace de su departamento de Igualdad en estos años?

-Muy positivo. Estamos trabajando en potenciar la figura de la mujer, de la igualdad real, y no sólo desde el aspecto femenino, sino de la lucha por la igualdad de derechos. Hemos hecho jornadas educativas en los colegios. Esta sociedad debe caminar hacia el futuro, tenemos roles machistas demasiado impregnados, y las sociedades futuras deben crecer palpando esa igualdad en el día a día. Para ello se les tiene que educar desde pequeños, y cuando crezcan con esos valores, la sociedad irá cambiando. Espero que el trabajo iniciado continúe, porque no es un camino corto.

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