El colegio de La Font ya se cae a pedazos

Una de las clases apuntalada ante el riesgo de desplome. / lp
Una de las clases apuntalada ante el riesgo de desplome. / lp

El Consell clausura cuatro aulas y apuntala dos al aparecer grietas en vigas y producirse desprendimientosLos alumnos y profesores inician protestas para exigir a Educación que agilice el proyecto de la nueva escuela y lo ejecute de forma urgente

Ó. DE LA DUEÑA

la font. Mucho está aguantando el viejo colegio de La Font. El CEIP Francesc Carròs da muestras ya de un agotamiento extremo y empiezan a caer pedazos de su estructura dentro de las aulas, algo que pone en evidente peligro a alumnos, profesores y personal de mantenimiento. El pasado jueves aparecieron grietas y cayeron varios cascotes en una clase.

La comunidad educativa, padres, niños y funcionarios, comenzó ayer una serie de protestas para exigir al Consell que se ponga manos a la obra y realice cuanto antes el proyecto del nuevo colegio, que se ubicará en la calle Enric Valor, con el fin de que arranquen las obras lo más rápido posible, si es posible a finales de 2018 o principios de 2019. Ayer no entraron a clase en casi toda la mañana y, previsiblemente, las concentraciones se repitan.

Esta situación ha obligado a la Conselleria de Educación a tomar medidas para evitar daños mayores y ha clausurado hasta cuatro aulas de un colegio en el que las clases son más que escasas desde hace décadas. Además, el área que dirige Vicent Marzà ha tenido que apuntalar dos estancias ante el claro riesgo de que haya algún tipo de hundimiento.

Aulas afectadas

Las grietas y los desconchones aparecieron el pasado jueves en la segunda planta del centro, en el aula de sexto, como explicó el alcalde de La Font, Pablo Puig. El primer edil afirmó que cerraron esta estancia y llamaron al Consell. «La solución fue clausurar este aula y la primera planta, justo abajo, por temor a que haya desprendimientos y afecten a varios pisos», relató el socialista.

En el primer piso se ha cerrado la clase de refuerzo de inglés, donde los alumnos que lo necesitaban recibían sesiones de apoyo de la lengua anglosajona, de cualquiera de los cursos.

Pero a estas dos aulas clausuradas hay que añadir otras dos que Educación cerró semanas. Justo después de que este periódico publicara que el Francesc Carròs impartía clases en sótanos con humedades y carecía de calefacción desde hace 37 años, desde la conselleria de Marzà cerraron el acceso a la clase de música y a otra de actividades deportivas, ambas en los semisubterráneos.

Por tanto son cuatro ya las estancias que ha perdido este centro que suma ya 56 años y que durante décadas ha tenido que ir ganando espacio en un sótano húmedo y frío para disponer de más aulas.

El aula afectada por los desprendimientos es la de los alumnos de sexto. A esta clase acuden unos 20 jóvenes, que han tenido que ser trasladados a otra estancia de la planta baja que se utilizaba como comedor, pese a que hay una sala destinada para la comida en la que no caben todos los escolares.

Esta situación riza el rizo, ya que esa clase, en la que ahora están los chavales de sexto, deja de ser comedor de apoyo, pero es que antes ya pasó de ser sala de profesores a recinto para albergar a los niños en la hora de la comida, por la falta de espacio en el principal. Por tanto, los problemas se acentúan en el Francesc Carròs. Ahora el único comedor, el de siempre, no da abasto para todos los estudiantes y se han tenido que establecer turnos para la hora de comer.

Necesidad de barracones

El alcalde añadió que se ha reunido con la directora del centro, Quina Barba, y la comunidad educativa y han decido solicitar a Educación un aula prefabricada para ubicar a los estudiantes de sexto. Esta sería ya el segundo barrancón que se instala en el pequeño patio del Francesc Carròs, donde los estudiantes de quinto de primaria hace años que estudian en esta instalación.

Desde Educación indicaron que se está adaptando a las nuevas normativas el proyecto existente del colegio y que ayer el director territorial tuvo una reunión con la directora del centro para estudiar soluciones urgentes, algo que negó la responsable del colegio: «No ha habido reunión alguna».

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