Beniarjó amontona una decena de ataúdes en la sala de autopsias del cementerio

Los féretros están apilados en la vieja sala de autopsias en desuso del cementerio de Beniarjó. / ó. d e la dueña
Los féretros están apilados en la vieja sala de autopsias en desuso del cementerio de Beniarjó. / ó. d e la dueña

La clausura del quemador del camposanto obliga al gobierno local a contratar una empresa de gestión de residuos para destruir los féretros

Ó. DE LA DUEÑA BENIARJÓ.

Los ataúdes viejos siguen acumulándose en el cementerio de Beniarjó. El gobierno local ha optado por amontonarlos en la antigua sala de autopsias, ya en desuso, tras decidir clausurar el quemador del camposanto y no disponer de espacio alguno donde destruir estos restos. En esta dependencia hay una decena de féretros.

Las cajas, ubicadas en un rincón de la sala, se pueden ver desde fuera. Este espacio no está bien conservado, ya que dejó de utilizarse hace años, por lo que la puerta de acceso tiene el cristal roto y algunas ventanas están abiertas. Esto permite que los más curiosos se asomen y miren el estado en el que está el viejo cuarto de autopsias.

La aparición de estos ataúdes en este espacio se suma a las quejas que generó el abandono de féretros durante varias semanas del mes de agosto en uno de los rincones del camposanto. Esto molestó a muchos de los vecinos de Beniarjó que acuden a visitar a sus seres queridos al cementerio siempre que está abierto. Se trata de un lugar muy frecuentado.

Clausura del quemador

El gobierno local decidió cerrar el quemador que hay en el recinto al considerar que no reunía las condiciones adecuadas. Esto ha hecho que tenga que recurrir a una empresa privada para deshacerse de los restos de las cajas. Estos féretros son los que se extraen de los nichos cuando una familia quiere aprovechar las cavidades para dar sepultura a varias personas, un matrimonio, por ejemplo.

Por tanto, cuando alguien fallece y se saca una caja, lo restos del muerto se depositan en una bolsa y se entierran junto al ataúd del familiar que ha perdido la vida.

Hasta el momento, estas viejas maderas se destruían en un quemador ubicado en un rincón del cementario. «Este recinto fue clausurado porque está junto al muro de una serie de nichos que no está preparado para soportar altas temperaturas», explicó ayer el alcalde de Beniarjó, Marc Estruch.

El primer edil dijo que en los últimos meses se han dado varios fallecimientos y por este motivo se han acumulado los restos en la sala de autopsias.

En estos momentos hay una decena de féretros, como se puede observar por una de las ventanas. El alcalde aseguró que ya ha avisado a una empresa «de gestión de residuos para que se haga cargo de estos restos». «No podemos llamar a esta mercantil cada vez que hay una caja. Se le avisa cuando hay varias, por ese motivo están en la sala de autopsias», agregó Estruch.

Sala de los años 70

Este recinto se habilitó en la década de los años 70 del pasado siglo, cuando se construyó el nuevo cementerio de Beniarjó. Entonces la normativa requería que se habilitara una sala de autopias. El cuarto, al parecer, se ha utilizado muy poco, sólo en las ocasiones que se ha depositado algún cadáver a la espera de ser enterrado.

El auge de los tanatorios ha hecho que la sala carezca de uso y, por tanto, el gobierno la ha escogido para almacenar los ataúdes mientras espera a la empresa que ha contratado para deshacerse de estas cajas.

El primer edil precisó que se trata de un hecho temporal, ya que el gobierno tiene previsto habilitar un nuevo quemador en el camposanto. El ejecutivo ha pedido una ayuda de 50.000 euros a la Diputación de Valencia para adecentar y reformar el cementerio.

En la obra, aseguró Estruch, está previsto restaurar los muros de los nichos, crear nuevas cavidades, mejorar las zonas verdes y rehabilitar espacios como la sala de autopsias, al menos en su parte exterior. También se contempla pintar el recinto y repasar el firme que recorre todo el camposanto.

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