Bellreguard y Palmera recurren al Consell para reclamar un apeadero del tren de la costa

Àlex Ruiz, Vicent Boira y Àlvar Català, en Valencia. / lp
Àlex Ruiz, Vicent Boira y Àlvar Català, en Valencia. / lp

Los alcaldes Àlex Ruiz y Àlvar Català defienden la necesidad de la estación para que dé servicio a 15.000 vecinos de esta zona de la Safor

Ó.D. BELLREGUARD.

Los alcaldes de Bellreguard y Palmera, Àlex Ruiz y Àlvar Català, han recurrido al Consell para transmitirles su deseo de que entre estas poblaciones se habilite un apeadero del futuro tren de la costa. Los ediles se reunieron con el secretario autonómico de Vivienda y Obras Públicas, Josep Vicent Boira, para exponer la necesidad de que esta zona de la Safor disponga de una parada .

Ruiz destacó la importancia de esta reclamación: «Que el tren de la costa sea una ventaja o una nueva barrera a la movilidad comarcal depende de si hay o no una parada. Beneficiaría a una población de 15.000 personas, que se triplica en verano».

El alcalde dijo que la nueva vía se puede sumarse «al obstáculo que supone la N-332 y ser un tren de paso sin ningún beneficio para los vecinos de la zona que deberían seguir desplazándose en vehículo propio en Gandia o Oliva para usarlo».

La reunión es la última de las acciones efectuadas por el Ayuntamiento tras la propuesta de acuerdo del pleno del 13 de diciembre, la coordinación con los alcaldes de las otras poblaciones afectadas o las alegaciones presentadas al proyecto del Ministerio de Fomento, que no contemplaba la parada.

En septiembre de 2016 se aprobó una moción conjunta que instaba a Fomento a cumplir con el tren de la costa y el Protocolo para el Desarrollo de actuaciones del corredor ferroviario denominado tren de la costa Valencia-Alicante, firmado el 11 de octubre de 2011. Este documento limitaría a tres las paradas (Oliva, Dénia y Benidorm) de una línea de alta velocidad «que respondería únicamente a intereses turísticos y no a los de los habitantes de las comarcas afectadas», añadieron.

Por ello, el pleno pidió a la Generalitat que exigiese un tren de cercanías con parada en los principales núcleos urbanos para tener un medio de transporte eficiente.

Esta reclamación tiene más de un siglo de historia: «En 1912 el pleno ya reclamó a la Compañía de Ferrocarriles del Norte la instalación de una parada de la línea Carcaixent-Dénia. Una reclamación a la que se sumó el hijo adoptivo y predilecto de Bellreguard y entonces arzobispo de Burgos, Juan Bautista Benlloch.

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