BARX TENDRÁ UNA ACERA HASTA LA DROVA

RUBÉN MALONDA PROFESIOR UNIVERSITARIO

Es curioso y muy peligroso leer sólo el titular de los medios de comunicación. Aunque eso es precisamente lo que quieren muchos políticos que hagamos los ciudadanos. Porque para los gobernantes resulta gratis prometer, pero no hay ninguna responsabilidad por no cumplir las promesas.

No se trata de una mentira, ni siquiera de una declaración de intenciones. Se trata de la búsqueda de un titular para justificar que tras dos años no se ha hecho nada. Y para las ocurrencias existe el uso y abuso de los medios de comunicación. A un alcalde se le ocurre comprar 100 helicópteros y como sabe que es absolutamente imposible desde el punto de vista económico y jurídico, utiliza el pleno para solicitar a otra administración, bien sea la Diputación, la Generalitat, el Estado o la Unión Europea que lo compre. Por supuesto esa carta en la mayoría de casos ni saldrá del consistorio municipal y en el mejor de los casos, tendrá su registro de entrada y quedará archivado ante la risa del administrativo que lo lea.

Pero ante la sociedad quedará que van a llegar 100 helicópteros. La mayoría olvidará tal despropósito al cabo de unos meses y para los que no lo olviden, el gobierno inventará cualquier excusa como que el proyecto no era viable ante la inminente aparición de la normativa de los drones, o porque los ecologistas han protestado por la posible muerte de águilas reales. Cualquier escusa será válida para justificar las mentiras de toda la legislatura.

El caso es que este jueguecito que se traen los políticos para anunciar proyectos irrealizables como la rotonda de Bellreguard, la acera de La Drova, el centro de crónicos en el antiguo hospital de Gandia, la reforma y ampliación de centros educativos como el IES Ausias March, y otros muchos proyectos que se están anunciando en nuestra comarca a sabiendas que no se harán en la legislatura, y quizás tampoco en las próximas, ya que ni siquiera existe el proyecto que habrá que redactar, presentar, licitar, dotar económicamente y ejecutar. Y es que los especialistas en mentir aparentan tener la mejor de las voluntades.

Pero gobernar es gestionar recursos, no declarar voluntades. Y al final de la legislatura se juzga lo que ha hecho el gobierno, no lo que tenía intención de hacer y mucho menos lo que tenía intención de solicitar que hicieran otros por él. Así seguimos expectantes los ciudadanos ante la generación de titulares que no sirven para describir la realidad sino para encandilar a los políticamente creyentes que, aunque cada vez son menos, siguen siendo igual de ingenuos ante los lobos políticos que se siguen preocupando únicamente de sobrevivir a su incompetencia.

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