Más de 3.000 kilos de arena medirán la robustez del Francesc Carròs de La Font

Docentes, operarios y padres participaron en el traslado de material del Francesc Carròs. / lp
Docentes, operarios y padres participaron en el traslado de material del Francesc Carròs. / lp

El gobierno inicia las catas para conocer el estado de la escuela y el viernes se pondrá a prueba la fuerza del inmueble con sacos de áridos

Ó. DE LA DUEÑA LA FONT.

El colegio Francesc Carròs de La Font tendrá que soportar 3.000 kilos de peso. Si la infraestructura da muestras de debilidad es muy poco probable que este centro educativo vuelva a estar operativo en el futuro. Los trabajos para comprobar la solidez del recinto han sido encargados por el Ayuntamiento y cuentan con la autorización de la Conselleria de Educación.

El gobierno local encargó estos análisis del edificio tras el enojo de las familias de La Font al ver como aparecían grietas en aulas que luego fueron apuntaladas. Esto se sumaba a las dos clases que habían sido precintabas semanas atrás por insalubridad.

Los padres se opusieron a que sus hijos entraran en el viejo Francesc Carròs por temor a que nuevos desprendimientos causaran daños entre los menores.

Por este motivo, las familias comenzaron hace tres semanas concentraciones en la puerta del colegio para protestar por el mal estado del inmueble y para reclamar a la conselleria de Vicent Marzà un nuevo colegio para La Font.

Los padres y el gobierno local acudieron a la sede de Educación para protestar. El alcalde, Pablo Puig, acordó con responsables del Consell realizar un estudio arquitectónico del edificio para saber cuál es su estado real.

Los trabajos tendrán dos fases. Los operarios de las empresas contratadas realizarán catas en las paredes y los pilares del inmueble para ver cómo está el interior. Estas actuaciones se ejecutarán entre el día de hoy y mañana.

El viernes comenzará la prueba más dura para el Francesc Carròs. Los técnicos iniciarán la descarga de sacos de arena. Está previsto que se repartan en todo el colegio «hasta 3.000 kilos de áridos», explicó el alcalde. Los operarios irán dejando estos paquetes en diferentes salas del recinto y en los pasillos.

«Los técnicos analizarán la altura de cada estancia y la posible afección de la arena que depositen», explicó Puig. El alcalde relató que esta acción no tiene por qué dejar consecuencias visibles en la arquitectura, pero que los trabajadores detectarán cualquier anomalía por pequeña que sea.

Para poder llevar a cabo estos trabajos, el gobierno ha decretado el cierre del colegio. «El recinto permanecerá clausurado hasta nueva orden. Una vez que finalicen las pruebas de solidez se decidirá si se abre el pabellón infantil, que es más reciente, o si sigue cerrado», precisó el socialista.

Durante los últimos días tanto profesores, como padres y madres y operarios municipales han trabajado para vaciar el centro, condición indispensable para poder hacer las pruebas. En el transporte del mobiliario y el material educativo han colaborado algunos vecinos que también han aportado sus furgonetas para que el trámite fuera más rápido. Por otro lado, las familias esperan que en unas semanas los escolares puedan acudir ya a locales alternativos que ha preparado el gobierno local, siempre que tengan el permiso del Consell.

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