Las Provincias

EN VERDAD CRISTO HA RESUCITADO

Los cristianos estamos de enhorabuena. Es una alegría haber vivido la Pascua de Resurrección. Esta fiesta va mucho más allá de unos días de vacaciones. Llega hasta el culmen que da sentido a nuestra fe. Mientras tanto, es motivo de satisfacción ver a representantes políticos en los muchos actos de la Semana Santa en los que muchos concejales municipales, entre los que destacaban Víctor Soler, Liduvina Gil y Ciro Palmer, hacían acto de presencia en la Insigne Colegiata de Gandia. Quiero pensar que no sólo en representación pública, sino para vivir unos momentos realmente especiales. Las procesiones y demás actos religiosos se pueden vivir como folklore, como actos sociales, como tradiciones culturales o como sacramentos. En cualquier caso, siempre contarán con el respeto de los fieles que lo vivimos como parte de nuestra fe.

Pero en estas fechas, viene a colación las palabras del actual papa Francisco que en su carta encíclica 'Laudatio sí', sobre ética ecológica, también hace especial mención a los políticos en la que exige más responsabilidad por el bien común a quienes tienen más poder. Critica que muchas veces la política es responsable de su propio descrédito, cuando no es capaz de romper una lógica perversa y queda subsumida en discursos empobrecidos.

Para los católicos, la resurrección de Cristo no se produce fuera, sino en el interior del ser humano y eso implica un cambio. Al igual que la regeneración política implica un cambio. Si los católicos debemos implicarnos en una vida al servicio del ser humano, donde los sacramentos no son sólo una obligación presencial, sino un encuentro con nuestro Señor que nos transforma, la regeneración política también implica un cambio radical, no sólo presencial, puntual o simbólico, sino real, global y permanente.

El papa Francisco utiliza el contexto de la ecología para referirse a los errores que trascienden y no pueden revertirse, refiriéndose al planeta como nuestra casa que debemos cuidar. En el campo de la política, el Papa reclama que dejen de luchar entre sí los campos políticos y económicos, quienes se culpan mutuamente de la pobreza humana, sin reconocer sus propios errores ni encontrar formas de interacción orientadas al bien común. Mientras unos se desesperan por el rédito económico, los otros se obsesionan por mantener o acrecentar su poder, olvidándose los unos y los otros de los más débiles.

Las palabras de nuestro papa Francisco son muy actuales y, más en estos días pasados, en los que celebramos un auténtico cambio que debe traducirse en otra manera de actuar. Esperemos que los cristianos en particular y los políticos en general mostremos la resurrección que mostraron los primeros discípulos.

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