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Guardamar compra terrenos en El Bovetar para restaurar el humedal y sacar a la luz un ullal

Maria Josep Amigó y Rosana Seguí. :: lp
Maria Josep Amigó y Rosana Seguí. :: lp
  • El consistorio adquiere parcelas de cítricos por unos 30.000 euros y prevé regenerar acequias y crear zonas de recreo con especies autóctonas

El paraje de El Bovetar de Guardamar de la Safor pasa a manos municipales. El gobierno local (Gent de Guardamar) adquirirá los terrenos colindantes a esta zona natural, por unos 30.000 euros, con la intención de restaurarlos y sacar a la luz los ullals que han ido desapareciendo con el paso de los años. El espacio ha sido durante siglos una zona húmeda entre parcelas de cultivo, que en las últimos años se ha degradado ante la falta de cuidado.

Las pocas acequias de este enclave están cubiertas de tierra y restos vegetales, por lo que cuando circula agua anega los campos anejos y dificulta el cultivo. El paraje, según varios estudios del Campus de Gandia de la UPV, es un espacio de parada obligatoria para aves en sus migraciones, aunque esta actividad ha menguado en los últimos años.

Esto se debe a la escasa agua de las acequias y a la presión urbanística. En El Bovetar muchas especies paran cuando hay recursos para descansar en sus viajes, siendo este paraje un punto de unión entre en el Marjal de Oliva y el de la Safor. Todo ello ha motivado al ejecutivo a mover ficha y recuperar el humedal.

En estos momentos, lo ocupan varias parcelas de cítricos y entre ellas hay una red de acequias en mal estado. El objetivo es drenar estos cauces, sacar a la luz los afloramientos de agua y recuperar el terreno con especies autóctonas. En principio se trabajará en El Bovetar, pero se estudia regenerar otro ullal más adelante.

Para ello, la alcaldesa de Guardamar, Rosana Seguí, acudió a la Diputación de Valencia, donde explico a la vicepresidenta de la entidad, Maria Josep Amigó, que la idea es convertir el paraje en un «una zona de recreo y ocio que combine la restauración ambiental con el cultivo agrícola», explicó la edil a la vicepresidenta de la entidad, Maria Josep Amigó.

El proyecto ya se ha puesto en marcha y afecta a una superficie de 58.316 metros cuadrados, unas 10 hanegadas, en un perímetro prácticamente cuadrilátero de 974 metros, que en la actualidad está ocupado por huertos abandonados y malas hierbas.