Las Provincias

La Guardia Civil entrega la Cruz de la Constancia a agentes de Gandia y Oliva

  • Los jefes de los cuarteles destacan el carácter benefactor del cuerpo y piden a las autoridades que piensen «en el pueblo al que se deben»

Los efectivos de los distintos cuarteles de la Guardia Civil en la Safor celebraron ayer el día del Pilar, patrona del instituto armado. Tanto en Gandia, como en Oliva y en Tavernes se celebraron actos para conmemorar esta jornada y, además, se reconoció la labor de algunos efectivos por su constancia y dedicación al cuerpo.

En la Ciudad Ducal, los agentes de la Benemérita participaron en una misa en la iglesia de la Sagrada Familia. Las celebraciones continuaron en la casa cuartel, donde acudieron centenares de personas. El capitán de la Guardia Civil de Gandia, Pedro Monleón, leyó un emotivo discurso en el que puso de manifiesto el «carácter benefactor» del cuerpo y su labor de ayuda en «accidentes» o «naufragios».

El responsable del cuartel tuvo también palabras para el excomisiario de la Policía Nacional de Gandia Armando Jiménez, que se jubiló hace tan sólo unos días. Destacó sus 44 años de servicio y la labor realizada en Gandia. Monleón también recordó a su madre, Domitila, fallecida hace unos meses. En el acto se entregó la Cruz de la Constancia al Servicio a cuatro efectivos: José Juan Vera, Pedro Sánchez, Julián Márquez y Felipe Flores.

El cuerpo reconoció la labor de apoyo del parque de Bomberos de Gandia. El jefe del retén, Álvaro Tur, recogió la distinción. Desde el cuartel distinguieron también a la hermandad del Santo Sepulcro y la Junta Local Fallera de Gandia. En el acto se dieron los premios del primer concurso de Tiro Virgen del Pilar de Gandia. Las primeras posiciones fueron para Camilo Aparisi y Toñi Reina.

Anécdota

La anécdota del día la protagonizó el edil Miguel Ángel Picornell, que habló en el acto ante la ausencia de la alcaldesa. El concejal dijo ¡Viva Gandia! al finalizar su parlamento y desde el público alguna voz le contestó con un ¡Viva España!. Quien sí vitoreó a España, a la Benemérita y al Rey fue Monleón. Picornell precisó después a LAS PROVINCIAS que el capitán y él pactaron qué vivas pronunciar cada uno. Todo aclarado.

En Oliva centenares de ciudadanos y autoridades acompañaron a la Guardia Civil en su día grande. El acto estuvo presidido por el teniente Juan Luis Fernández. También estuvo presente el alcalde David González y primeros ediles de otros municipios.

Fernández recalcó la labor de los miembros del acuartelamiento y destacó los magníficos resultados de estadística de criminalidad. De hecho, reseñó que esta parte de la Safor «es cada día más segura». El teniente dedicó unas palabras a los políticos. «Los guardias civiles y las fuerzas y cuerpos de seguridad continúan luchando contra la epidemia mas extenadida de nuestros días, que es la corrupción, existiendo demasiados casos». El discurso continuó con reproches a la clase política: «Están más preocupados de su beneficio personal que de las necesidades de quienes los eligieron, no estando a la altura de las circunstancias».

Fernández pidió «que por una vez piensen en el pueblo al que se deben, ya que está en juego la prosperidad del país». Para cerrar la festividad, se hizo entrega de varios galardones a agentes destacados. El reconocimiento militar con distintivo blanco fue para Francisco Antonio Garrido. Pedro Aldano Olivenza recibió la Cruz de Oro por la constancia en el servicio, mientras que la Cruz de Plata la obtuvo José Carlos Sanchis.

Actos en Tavernes

Los actos en el puesto de Tavernes comenzaron con una procesión en la que los guardias llevaron a la Virgen del Pilar en andas hasta la iglesia de San Pedro. Les acompañaba la Banda del Fénix, autoridades judiciales, así como los alcaldes de Tavernes, Simat y Barx.

El párroco don Antonio, acompañado por cinco sacerdotes más, presidió la eucaristía, en la que destacó la importancia que da la Guardia Civil a «hacer valer la verdad y la estima a sus semejantes». Al finalizar se entregaron distinciones a agentes judiciales, así como al alférez Antonio Sánchez López por sus ocho años de «servicio impoluto» en el puesto de Tavernes

Tras la ceremonia religiosa, se ofició un acto castrense en la plaza de l'Església, con una ofrenda floral por los agentes que han dado su vida, así como unas salves disparadas por los guardias. Desde allí se sirvió un vino de honor en la casa cuartel. El teniente, Juan Carlos Rodríguez, centró su discurso en la «necesidad de respetar el ordenamiento legal para garantizar la convivencia ciudadana» y apeló al sentimiento de pertenencia a España.