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Las dos pinturas halladas en la montaña de Les Creus de Tavernes. :: lp
Las dos pinturas halladas en la montaña de Les Creus de Tavernes. :: lp

Hallan dos pinturas rupestres de 8.000 años en la montaña de Les Creus de Tavernes

  • Los trazos están en un abrigo a más de 250 metros de altitud y reproducen el tronco superior e inferior de un ser humano

Una investigadora de la Cova del Bolomor ha hallado dos pinturas rupestres de unos 8.000 años, pero no en el entorno de esta histórica cavidad sino en Les Creus de Tavernes, otra zona montañosa de la Valldigna. Estas antiguas pinturas se han encontrado en un pequeño abrigo situado en el área de Els Castellets, a unos 250 metros de altitud.

Los hallazgos tuvieron lugar el pasado mes de agosto. Fue Virginia Barciela, arqueóloga componente del equipo de investigación de las excavaciones del Bolomor, quien descubrió estos trazos milenarios. La presentación de las pinturas tuvo lugar ayer en el Ayuntamiento de Tavernes, donde participó Barciela. También estuvieron el alcalde de Tavernes, Jordi Juan; el secretario autonómico de Cultura y Deporte, Albert Girona, y el concejal José Llàcer.

Según la experta, se trata de un hallazgo «muy significativo, ya que se trata de unas pinturas que se corresponden con el Neolítico» y, a falta de estudios más detallados, «podrían tener 8.000 años de antigüedad».

«Es un milagro que se hayan conservado estas pinturas», relató Barciela, dado que el abrigo es un pequeño recoveco «de unos cuatro metros en la pared de la montaña». «En una pequeña hornacina de poco más de un metro se han encontrado dos figuras humanas con trazos muy simples que representan a dos hombres», agregó. En términos científicos se trata de «arte rupestre esquemático y figuras cruciformes», apostilló la experta.

La conservación de los dibujos es «deficiente, ya que sobre el abrigo inciden directamente la luz solar y las inclemencias meteorológica». De ahí que resulte «extraño que todavía se conserven y que se haga necesario un estudio urgente para poder proteger este conjunto», apostilló.

En las pinturas se distinguen dos figuras de unos diez centímetros. Una tiene el tronco superior bien conservado y en otra el tronco inferior, donde se distingue el dibujo del falo, por lo que se sabe que se trata de la representación de un hombre.

Junto a las dos figuras aparecen otros trazados muy deteriorados. El conjunto no se aprecia a simple vista y sólo se ve ante un «ojo experto», detalló la experta. Mediante técnicas de filtros fotográficos se ha logrado hacer un primer estudio muy básico de las figuras, dado que sobre la piedra no se distinguen apenas los trazos prehistóricos. La importancia de este hallazgo es singular.

En la provincia de Valencia hay más de 220 abrigos con pinturas, pero el de Tavernes es el único con pinturas neolíticas encontradas entre las cuencas del Serpis y el Júcar: «Este descubrimiento en la Valldigna es un símbolo de la necesidad de conocer nuestro pasado», comentó la arqueóloga, en clara alusión a la conveniencia de realizar más estudios de campo para tratar de encontrar más pinturas rupestres.

El alcalde de Tavernes apuntó en la presentación que la «Valldigna es un corredor natural importante que comunica el interior con la costa». Vestigios como Bolomor o el Monasterio de la Valldigna constatan la importancia de la subcomarca como reflejo de la historia antigua de los valencianos.

Girona, por su parte, incidió en la necesidad de proteger las pinturas que se han encontrado en Castellets: «Ahora lo que toca es que la Territorial visite las pinturas y haga los estudios pertinentes para protegerlas».

Un hallazgo casual

El hecho de encontrar estas pinturas ha sido fruto de la casualidad, aunque la pericia de los investigadores que han visitado Tavernes ha hecho posible que se detectaran los dibujos donde nadie veía nada.

En principio, desde el consistorio se solicitó la ayuda del equipo de investigación de Bolomor para tratar de estudiar los Castellets con el fin de ver un posible estudio para su conservación.

Castellets o Castell de Alcalà d'Alfàndech es una fortificación de origen islámico que posteriormente se usó como infraestructura de defensa por los cristianos. Hay varios elementos que se conservan, incluso unas inscripciones árabes. La intención del Ayuntamiento era tratar de saber más para consolidar estos restos.

Parte del equipo de Bolomor se desplazó en agosto a Castellets y la arqueóloga se interesó por los abrigos cercanos. Ahí dio con las pinturas que ahora se han presentado.