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Expertos reclaman al ministerio y al Consell la protección de los fondos de algas coralígenas

Vista general del
fondo de alga
coralígena en
aguas de la Safor. 
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Vista general del fondo de alga coralígena en aguas de la Safor. :: lp
  • El Campus de la UPV de Gandia alerta de que el cambio climático y la sobreexplotación de las especies amenazan el enclave marino

Las aguas de la Safor cubren fondos de roca de algas coralígenas, muy parecidos a los arrecifes de coral, que necesitan protección para evitar las consecuencias dañinas del cambio climático y la sobreexplotación sin límite de las especies. Así lo consideran los expertos del Campus de la Universitat Politècnica de Gandia (UPV), quienes reclaman a la Generalitat Valenciana y al Ministerio de Medio Ambiente que se conserve esta rica zona y se incorpore a la Red Natura 2000 de Hábitats Marinos. Es la Unión Europea quien debe dar el visto bueno a la solicitud de que este espacio sea un Lugar de Interés Comunitario (LIC).

En el Mediterráneo no hay arrecifes de coral, pero desde el Cabo de Cullera hasta Dénia, pasando por la Safor, sí existen fondos de roca a unos 50 metros de profundidad formados por algas calcáreas que han estado creciendo durante miles de años. Las rocas son de origen biógeno, que significa que están formadas por organismos.

De hecho, este tramo es de los más importantes de la Comunitat Valenciana e incluso del Mediterráneo Occidental en cuanto a estos enclaves de coralígeno infralitoral. Estos están situados en la parte del fondo marino a la que llega la luz que permite fotosintetizar.

Así lo asegura el director del Máster de Evaluación y Seguimiento Ambiental de Ecosistemas Marinos y Costeros, Miguel Rodilla, quien subrayó que a un kilómetro y medio de la orilla de la playa de Gandia ya se encuentran formaciones de estas características.

«Estos fondos no corren peligro actualmente, pero si no se conservan y no se establece un plan para su protección, sí lo estarán», advirtió. En esta zona del litoral valenciano, el único hábitat marino que está protegido es la pradera de posidonia de la Almadrava de Dénia «cuando los fondos de roca tienen también un alto valor».

Desde el punto de vista de la biodiversidad, los fondos de roca son junto a las praderas de posidonia el ecosistema con más diversidad. «Estos elementos son importantes porque la estructura que tienen se compara a una roca tipo 'gruyere', llena de huecos y agujeros por todas partes», remarcó el experto. Las algas, según prosiguió, forman pequeñas placas y van dejando huecos, «que son el lugar idóneo para que pueda vivir gran cantidad de organismos, tanto vertebrados, como los peces, como invertebrados, como los gusanos».

Sustento para la pesca

Precisamente, el hecho de que haya gran cantidad de alimento y refugio para peces hace que sea uno de los mayores fondos que sustenta la pesca artesanal de esta zona. Ahora bien, si finalmente se protegen no quiere decir que no se puedan explotar sino que se ha de establecer un programa para que se conserven a largo plazo. Según Rodilla, la pesca artesanal es perfectamente compatible y los ha mantenido.

Rodilla considera que habría que tener más control y evitar que se sobreexploten algunas especies. De estos fondos son característicos el mero y la langosta, por ejemplo. Estas piezas son muy atractivas para el pescador recreativo porque tienen mayor valor económico al ser escasas.

A juicio del especialista, estos fondos, que son un imán para los buceadores, se enfrentan a posibles impactos, por lo que habría que regular este tipo de práctica deportiva.

Una solución que en alguna ocasión han planteado los pescadores es ampliar la superficie de este tipo de fondos con la finalidad de que exista una estructura dura de base para que las algas puedan ir creciendo. Se trataría de prohibir unas zonas para facilitar otras. Los expertos del Campus de Gandia llevan un tiempo trabajando en este asunto y han llegado a la conclusión de que los fondos de algas coralígenas tienen el valor suficiente como para solicitar que se conserven y se incorporen a la Red Natura 2000 de Hábitats Marinos.