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Muere el padre José Puig Miret: Hijo Predilecto de Gandia, comprometido con los más pobres

Muere el padre José Puig Miret: Hijo Predilecto de Gandia, comprometido con los más pobres
  • El jesuita y profesor impulsó el comedor social y Proyecto Hombre y en los últimos años guiaba a los niños en visitas teatralizadas del Palacio Ducal

El padre José Puig Miret falleció en la madrugada de ayer en las dependencias de los jesuitas de Gandia a los 92 años. Estaba muy delicado y especialmente aquejado del corazón. Durante toda su vida demostró su compromiso con los más pobres y emprendió diferentes actividades relacionadas con la caridad y el apoyo a los desvalidos. Consulta aquí todas las esquelas del día y de los días anteriores.

Afirmaba que la gente sin recursos, los pecadores y los desesperados son como «Cristos rotos» que tenía que arreglar. Fue iniciador del Proyecto Hombre y cofundó el Comedor Social de Gandia. El día antes de su muerte, precisamente, acudió a un acto a la Casa de Cultura para recaudar dinero para Bunyoleres sense Fronteres, que gestiona el comedor social. Hasta el último momento se entregó al prójimo. «Con lo que hago en el comedor social doy utilidad a mi vida», decía. Sin embargo, «lo más gratificante no es dar pan, sino esperanza y consuelo». Los pobres, según defendía, no son números sino personas «que quieren ser tratadas como tal».

Precisamente por este carácter solidario y porque nunca esperaba nada a cambio, el Ayuntamiento lo nombró Hijo Predilecto a principios de 2015. En aquel pleno sorprendió a los asisentes por su lucidez y vitalidad. En su parlamento reivindicó la dignidad de los que menos tienen. «Hay hombres que tienen hambre de pan, pero todo ser humano tiene hambre de amor», dijo.

El padre Puig dejó bien claro en aquel pleno la devoción que siente por la ciudad. «Yo amo Gandia, su playa azul, sus naranjas, la ermita de San Antonio y de Santa Anna, la Colegiata, el Palau pero sobre todo, la alquerieta Martorell». Al respecto indicó que espera que pronto se reconstruya porque allí había pasado su infancia. También se declaró un «entusiasta» de la Semana Santa y de las Fallas

El director del Palau Ducal de Gandia, José Luis Ferrer, señaló ayer que el padre Puig se había apagado con su deseo cumplido de «morir con las botas puestas y en su propia casa». «Quiso estar activo hasta el final y lo ha conseguido. Es, por tanto, la mejor muerte que podía esperar», manifestó.

El religioso gandiense estudió en Carmelitas, Escolapios y en el instituto Ausiàs March. Entró en la Compañía de Jesús en 1940 y fue ordenado sacerdote en 1954. Después de su Tercera Probación, en la Ciudad Ducal en 1955, su primera misión le llevó a ser profesor de literatura, filosofía, arte y religión sucesivamente y durante cuarenta años en los colegios de los jesuitas de Mallorca, Alicante, Valencia y Gandia.

Compaginó su trabajo de docente con otras muchas actividades como la fundación de las Aulas de la Tercera Edad en Alicante. Era asesor religioso de la Hermandad del Silencio, que fue la primera en Gandia en incorporar a las mujeres por empeño del padre Puig. Fue director del Apostolado de la Oración. Enseñaba el Palacio a niños menores de 12 años en visitas teatralizadas.

La capilla ardiente estará instalada en el tanatorio Mondúver y la misa se celebrará hoy a las 11 horas en la iglesia del Palau Ducal.