Turís pide la exención del IBI de rústica para compensar al sector agrario por la sequía

El viñedo es uno de los cultivos que se verán más afectados por la sequía. / lp
El viñedo es uno de los cultivos que se verán más afectados por la sequía. / lp

Los agricultores auguran campañas desastrosas si no llueve antes de marzo debido el déficit hídrico que arrastra el campo valenciano

BELÉN GONZÁLEZ TURÍS.

Se cumple un año de las importantes precipitaciones de lluvia y nieve que se produjeron en la Comunitat Valenciana y desde entonces apenas ha llovido. Si la falta de agua en general es preocupante, en el caso del sector agrícola lo es más. Los agricultores de comarcas como la Ribera Alta o la Costera están notando el cada vez mayor déficit hídrico en sus plantaciones como el caso de la viña en Turís o La Font de la Figuera, así como otros cultivos aún considerados de secano como el olivar y el almendro en este último municipio y frutales cada vez más importantes en la economía local como el caqui o la naranja también en Turís.

El primer municipio que ha tomado la iniciativa ante la cada vez más alarmante situación es el de Turís. El pleno del Ayuntamiento ha aprobado una moción de Alcaldía para la exención del impuesto de IBI rústica para el ejercicio 2017 «como consecuencia de las pérdidas que la extraordinaria situación de sequía está ocasionando en el campo».

Según explica el propio alcalde, Eugenio Fortaña, que también ostenta la cartera de Agricultura, «el ejercicio 2017 es uno de los más secos que se recuerdan» en el que «los registros de lluvia han sido casi inexistentes». Subraya que el sector agrario «continua siendo a día de hoy uno de los principales motores de la actividad económica del pueblo y esta situación afecta gravemente a los cultivos y, por extensión, a las familias que la tienen como principal fuente de ingresos».

Fortaña asegura que la situación, lejos de mejorar, se agrava ya que «en estos momentos, superados los meses que habitualmente son más lluviosos las precipitaciones han sido nulas y en el próximo ejercicio los daños no sólo afectarán a las cosechas sino a la vegetación». A ello se une el incremento de los costes ya que, por ejemplo, en los cultivos de cítricos, frutales y hortalizas se hacen más necesarios y frecuentes tanto los tratamientos como los riegos. En este último caso todavía es más sangrante porque el incremento del precio de la electricidad lo encarece más.

En la misma moción también se solicita al Gobierno que adopte políticas que en la medida de lo posible minimicen el impacto de estas circunstancias en las economías familiares como bonificaciones en el tipo del IRPF correspondientes a los módulos de tributación para cultivos de viña, olivo, almendro, algarrobo, cítricos y frutales. También se pide a las diferentes administraciones estatal y autonómica «la articulación de medidas que permitan la recuperación del sector agrícola y ganadero».

Esta decisión del consistorio ha sido aplaudida desde uno de los principales sectores productivos como es el del viñedo. Desde la Cooperativa La Baronía de Turís, su gerente, Ana Calvet, asegura que «todo lo que sea favorecer al agricultor en estos momentos lo consideramos perfecto», respaldando el diagnóstico del primer edil en cuanto a la grave situación del campo. «Si no llueve en los próximos meses podemos encontrarnos con una situación como la de 2014 con una merma de cosecha del 80% con respecto a la media, que está en torno a los 4,5 millones de kilos», asegura Calvet, que recuerda además que ya se produjo una merma importante en la pasada campaña.

Así lo corrobora el enólogo de la Cooperativa Joan Picó, que hace hincapié en un hecho más preocupante, «en 2014 no partíamos de un ciclo de años secos, como sí ocurre ahora, puesto que desde 2016 no ha llovido lo suficiente». Picó reconoce que el viñedo no es una planta que tenga una necesidad hídrica alta, pero el inicio vegetativo es en dos meses y las «expectativas son negativas porque no ha llovido y no se espera que llueva y lo más preocupante es que los periodos de sequía son más seguidos».

El regadío está tomando cada vez más auge en este tipo de cultivos considerados de secano, si bien es cierto que, por ejemplo, en Turís, de las 700 hectáreas de viñedo, sólo un 35% aproximadamente cuenta con regadío, que procede de pozos de la zona que si no llueven tampoco podrán abastecer y que podría lugar a que también se tuviera que restringir el riego.

«Se prevé un año desastroso». Así de contundente se muestra el presidente de la Comunidad de Regantes de La Font de la Figuera, José Luis López Sanchis, quien recuerda que desde la gran nevada de hace un año, apenas han caído 70 litros en todo el año. «Es cierto que tenemos de margen hasta marzo, pero si no llueve la situación se volverá más preocupante», asegura.

Además, en el caso de la Font de la Figuera, con plantaciones de viñedo, olivar y almendro, se está en un momento importante de replantación y reconversión de planta y son muchos los agricultores que están a la espera de la deseada lluvia para poder llevar a cabo la inversión. «Es cierto que los agricultores estamos acostumbrados a los riesgos, pero la inversión que vamos a realizar es mucha y podríamos perder millones», asegura y da un dato, por cada hectárea la inversión podría estar en unos 10.000 euros, que «si bien la mitad nos lo de vía ayuda la administración, podríamos perderlo todo, porque las viejas plantas con raíces profundas pueden subsistir, pero las nuevas necesitan de la lluvia para seguir adelante».

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