Trabajadores de uno de los juzgados de Alzira denuncian las múltiples carencias del edificio

Una protesta por la mejora de las instalaciones judiciales a la puerta del juzgado de Alzira. / lp
Una protesta por la mejora de las instalaciones judiciales a la puerta del juzgado de Alzira. / lp

El edificio situado en la ronda de Algemesí tiene un sistema eléctrico que es «un desastre» y sería «una ratonera» en caso de incendio

MANUEL GARCÍA ALZIRA.

«Lo que pasó en Valencia es poco al lado de lo que podría pasar aquí, que estamos bastante peor». El reciente incendio que causó el aplazamiento de miles de causas en la Ciudad de Justicia de Valencia y el cierre de sus instalaciones durante varios días vuelve a poner el foco sobre otras instalaciones judiciales que tienen un estado mucho peor que el de la capital, de construcción mucho más reciente. El juzgado de Alzira, en concreto la sede situada en la ronda de Algemesí, sigue acumulando carencias de todo tipo que no se resuelven, según denunciaron a LAS PROVINCIAS varios trabajadores resignados ya por los años que llevan con carencias de todo tipo que no se resuelven de ninguna manera.

Uno de los principales problemas podría producirse en el caso de que tuviera lugar un incendio. Y, desgraciadamente, esta hipótesis podría producirse, entre otras causas, debido al mal estado de la instalación eléctrica. «El sistema eléctrico es un desastre», señaló una trabajadora, quien alertó de que en caso de fuego, el edificio se convertiría en «una ratonera» al no existir una salida de emergencia propiamente dicha. Sí existe, por contra, en el edificio judicial de la Plaza del Sufragio, en concreto por su parte trasera, con una puerta que sólo se puede abrir desde el interior.

Tampoco ayuda, en el caso del edificio de la ronda de Algemesí, que alberga a los juzgados 1, 2 y 3 el hecho de que los documentos judiciales, cientos y cientos de folios, se acumulen por las diferentes estancias del juzgado, incluso en los baños, con lo que se convertirían en un alimento para el fuego en caso de que se iniciara un incendio en el edificio.

No son pocos los años en que los trabajadores y usuarios llevan soportando las numerosas molestias de unas instalaciones que necesitarían del anhelado, y lejano a la vez, paso a un nuevo Palacio de Justicia, cuyos terrenos siguen vírgenes en una de las salidas de la ciudad, junto al monumento a la máquina del tren. Gobiernos de diferentes colores, tanto en el Consistorio como en la Comunitat, no han podido conseguir el inicio de las obras de esta deseada infraestructura que ha sido anunciada en varias ocasiones sin que posteriormente se haya concretado.

¿Se han resignado, por tanto, los trabajadores, a denunciar su situación y las carencias que padecen día a día tanto ellos como los usuarios del edificio? «Ya no decimos nada porque te tapan la boca en seguida. Un día me quejé de que el sistema informático se caía cada dos por tres y me dijeron que me sancionarían si volvía a quejarme», explicó.

Con respecto a la existencia de un plan de evacuación, responsables sindicales del área judicial consultados por LAS PROVINCIAS que éste «existe, pero está desactualizado y obsoleto». Sobre la realización de simulacros, la trabajadora del juzgado afirmó que «alguno hemos hecho» pero considera que no son suficientes para saber actuar en caso de incendio.

Los trabajadores judiciales observan con cierta envidia el hecho de que otros edificios, como Hacienda o Tráfico, en la misma ciudad de Alzira, tengan unas instalaciones más modernas: «Parece que nosotros no tengamos derecho porque no recaudamos, sino que únicamente generamos gasto a la administración».

«Eso sí, que no todo sea malo, vinieron a pintar después de muchos años», comentaba otra trabajadora con cierta sorna, quien, sin embargo, añadió que «los baños siguen sucios y viejos».

Otro de los principales problemas que se mantiene en estas instalaciones es el de la falta de ascensor para que las personas mayores o en silla de ruedas puedan acceder al edificio. Aunque en alguna ocasión, y gracias a la ayuda de guardias civiles, se subió a pulso a alguna persona que lo necesitaba, uno de los jueces, quien en principio había accedido a bajar a la calle para atender a algunas personas, decidió zanjar esta situación al considerarla inadecuada: «Y encima le abrieron un expediente con una sanción económica», señaló una trabajadora.

Los trabajadores de estas instalaciones judiciales alcireñas, según recordaron ellos mismos, fueron noticia también hace algunos años cuando se detectó una plaga de pulgas que les causó más de una picadura.

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