L'Alcúdia y Guadassuar zanjan sus pleitos por la ampliación del polígono la Garrofera

Salom y Montañana firman la paz e inician una nueva etapa entre los municipios.
Salom y Montañana firman la paz e inician una nueva etapa entre los municipios. / lp

Los municipios inician una etapa de diálogo para solucionar los problemas que suponía el anterior proyecto en la zona industrial

A. TALAVERA L'ALCÚDIA.

La rivalidad entre pueblos vecinos es muy habitual. Sin embargo, en los últimos años entre l'Alcúdia y Guadassuar se había ido más allá y los conflictos por distintos temas habían llegado a los juzgados. Principalmente, uno de los grandes problemas ha estado relacionado con el polígono industrial la Garrofera que se encuentra en término de Guadassuar pero más cercano a Montortal y l'Alcúdia.

Una situación difícil para ambos municipios que tuvo un punto de inflexión tras el cambio en las alcaldías en 2015 y a la que ayer se puso fin de forma pública con una comparecencia conjunta de ambos alcaldes.

«Hay más cosas que nos unen que nos separan y por eso hemos decidido buscar soluciones por la vía del sentido común», ha comentado el alcalde de l'Alcúdia, Andreu Salom.

La ampliación del polígono la Garrofera ha sido uno de los principales quebraderos de cabeza de l'Alcúdia que ha llevado al Consistorio ha entablar varios procesos judiciales en contra del de Guadassuar. Uno de ellos se resolvió el pasado mes de julio en contra de l'Alcúdia pero se ha llegado a un acuerdo a través del diálogo emprendido por ambas administraciones.

Esta situación se remonta a 2013 cuando el anterior equipo de gobierno del PP de Guadassuar aprobó ampliar en más de 500.000 metros cuadrados la zona industrial que se encuentra a solo 100 metros de la pedanía alcudiana de Montortal. Una modificación que también comportaba que en esta zona se pudieran instalar todo tipo de industrias de mercancías peligrosas.

«Era un disparate lo que se proponía, 900.000 metros cuadrados donde se podían instalar todo tipo de empresas que otras lugares no toleraban y con unos accesos que aislaban Montortal y el peligro que supondría que pasaran a diario caminos cargados con material peligroso», ha recordado Salom.

Ante esta situación, el Ayuntamiento de l'Alcúdia emprendió la vía judicial para intentar frenar este proyecto. «La intención del gobierno de l'Alcúdia nunca fue interferir en las libres decisiones que sobre planificación urbanística tomase el Ayuntamiento de Guadassuar, sino denunciar la incidencia negativa sobre la calidad de vida», ha añadido el alcalde.

Un proyecto que no llegó a materializarse ya que en 2015, el Ayuntamiento de Guadassuar cambió de alcaldía y pasó a manos de Compromís. «Nosotros ya nos habíamos manifestado en contra de este tipo de proyectos que eran un despropósito y por eso era una de nuestras prioridades cambiarlo», ha explicado el alcalde de Guadassuar, Salvador Montañana.

De esta forma, el Ayuntamiento ha decidido crear un polígono que ocupará la mitad de lo anunciado en 2013 y que contará con zonas verdes y aparcamientos en los extremos y con una única rotonda de acceso más alejada de Montortal para reducir las molestias. Además, de eliminar la catalogación para empresas con mercancías peligrosas.

«Será un polígono viable, por el tamaño y el precio del metro cuadrado y el efecto llamada será su ubicación. En todo momento hemos estado en contacto con l'Alcúdia para dar a conocer el proyecto y ahora estamos a la espera de la aprobación de los estudios ambientales por parte de la Conselleria», ha señalado Montañana.

Ante la nueva relación de cordialidad entre ambos municipios, ambos alcaldes han señalado que las sentencias favorables o desfavorables no supondrán ningún cambio en «el nuevo camino que iniciamos».

Problemas urbanísticos

El polígono la Garrofera de Guadassuar no solo ha supuesto litigios con l'Alcúdia sino que también entre el Ayuntamiento y el agente urbanizador y por la toma de algunas decisiones. Y es que Guadassuar ha puesto en conocimiento de la Fiscalía la decisión que tomó el anterior equipo de gobierno de adjudicar por un millón de euros la ampliación del polígono «sin licitación, ni paso por pleno, ni advertencia del secretario».

Además, el Consistorio se ha encontrado con una reclamación del agente urbanizador de este millón de euros por la no realización de este proyecto. «Encima que está hecho irregularmente, nos reclaman el millón. El pleno ya anuló por unanimidad el acuerdo y el Consell Jurídic Consultiu nos dijo que teníamos razón. Este dictamen no es garantía pero a veces tiene fuerza como prueba», ha señalado Montañana que esperan ganar la batalla.

Pero no es la única ya que otra de las que tienen abiertas con esta empresa es la solicitud de devolución de las cantidades pagadas por la urbanización que no se realizó y que tuvo que retornar el Consistorio a los afectados y que ascendía a unos 800.000 euros.

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