Felipe V no está en el ayuntamiento

Placa ministerial que se ha librado de la purga./
Placa ministerial que se ha librado de la purga.

Un tal Miquel Real, jefe de gabinete de la vicepresidenta Consell Mónica Oltra, puso a Felipe VI a hacer el pino el pasado día 3 en una de esas sandeces que el personal envía por la red. La también portavoz del ejecutivo valenciano se vio obligada a excusarse; de mala manera, por cierto, porque en ningún momento admitió ser una pésima jefa de personal. Acto seguido las agencias de prensa, que son muy listas, aclararon que al declarar que esa imagen es «una referencia histórica que todo el mundo conoce en la Comunitat Valenciana» aludía «al retrato de Felipe V que cuelga boca abajo en el Ayuntamiento de Xàtiva». Y ésta es la hora en que dicho consistorio no les ha pedido que puntualicen que es en el Museo, no en la Casa de la Ciutat, donde se da tal circunstancia.

El picudo negro llegó antes a Bixquert. La guardería del Consorcio del Río Millars ha detectado la presencia de picudo negro en la desembocadura. Lo que no ha dicho el referido organismo es que antes de que este coleóptero se cebara con el agave -'pitera' en valenciano- de la Plana Alta aterrizó en la confluencia de la comarca de La Vall d'Albaida con La Costera, arrasando buena parte de las pitas existentes en Bixquert. Sensiblemente más pequeño que el que ha acabado con la práctica totalidad de las palmeras canarias de la Península, el picudo negro únicamente se alimenta de agave, una planta traída de México y que, por tanto, está considerada como especie invasiva. Circunstancia que ha llevado a la Conselleria de Medio Ambiente a no actuar contra este picudo. Detalle que les interesará saber a quienes poseen agaves ornamentales en macetas y jardines en la zona.

Un fallo de iconoclastia. No diremos dónde, pero al concejal de Memoria Histórica Alfred Boluda Perucho y al equipo que se encargó de erradicar cualquier rastro de franquismo de las calles de Xàtiva se les olvidó quitar una de las placas que el Ministerio de la Vivienda obligaba a poner en la fachada a aquellas construcciones que se acogían a los beneficios oficiales. Y no le vamos a soplar dónde está porque, como ya expusimos en su día, consideramos que estas placas no constituyen ninguna exaltación de la Dictadura y, por el contrario, aportan información sobre cómo era el urbanismo de la época.

Lavarse las manos como Pilatos. Esto de delegar en el vecindario la responsabilidad de decidir, amén de demagógico, es comodísimo. Permite al gobernante quedar divinamente con el electorado poco exigente y, al mismo tiempo, lavarse las manos ante la menor equivocación: 'Vox populi, vox dei'. A mí, que me registren. Les pondremos un ejemplo. Un año y cuatro meses después de que el tripartito que gobierna Vinaròs aprobara recuperar el proyecto de piscina municipal incluido en el Plan Confianza de Francisco Camps y descartado porque la localidad cuenta con una instalación privada, persiste el desacuerdo sobre dónde construirla: en el centro o en la ciudad deportiva. El estudio de viabilidad indica que si se construye en Les Pereres -Para que nos entendamos- el Ayuntamiento deberá aportar 180.000 euros anuales, 80.000 más que se si se construye en Padre Claret -¿Lo captan?-. ¿Solución? Sometemos la decisión a referéndum y que sea el pueblo el que decida en cuánto debemos engrosar el déficit municipal.

Faltó un sondeo sobre la feria. Lo que no se le ocurrió al Pacte de Sant Domènec que administra Xàtiva se le ha ocurrido al Pacte de Batle que gestiona Vilafamès: recabar la opinión del respetable sobre las actividades programadas en las fiestas de agosto. Una pena. Habría sido interesante saber qué opinaban los setabenses sobre los cambios introducidos como la pérdida del real, la extinción de la feria taurina, etcétera.

Piscinas que se las traen. Tome note el concejal de Deportes Pedro Aldavero. Las obras de reconstrucción de la piscina olímpica de verano de Jumilla han sido adjudicadas por 430.000 euros a una UTE aragonesa. Al parecer el proyecto se las trae porque ésta es la sexta empresa que se lo queda. Las cinco adjudicatarias anteriores acabaron renunciando tras agotar los plazos administrativos.

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