Cullera reduce 20 puntos más la deuda y este año estará dentro del límite legal del 75%

Un pleno celebrado durante esta legislatura en Cullera. / lp
Un pleno celebrado durante esta legislatura en Cullera. / lp

El Consistorio debe alrededor de 25 millones después de haberla reducido en una cuarta parte desde el inicio de la legislatura

MANUEL GARCÍA CULLERA.

El Ayuntamiento de Cullera continúa reduciendo el índice de endeudamiento municipal. Si el pasado ejercicio se partió de un 97'18%, este porcentaje ha disminuido casi 20 puntos, hasta quedar en el 77'69%, muy cerca del límite legal del 75%, cifra que se alcanzará a lo largo de este mismo ejercicio gracias a las amortizaciones de este ejercicio. Actualmente, la cifra de deuda está por debajo de los 25'49 millones de euros con los que se cerró 2017.

La normativa establecía el límite del volumen de endeudamiento en el 100% sobre el importe de los derechos liquidados por operaciones corrientes. Dicho porcentaje fue modificado posteriormente por las diferentes leyes de Presupuestos Generales del Estado y está actualmente en el 75%.

Desde el Consistorio explicaron que este porcentaje ha disminuido tanto por las amortizaciones anuales del ejercicio, por la amortización anticipada de préstamos financiados con el remanente de tesorería de gastos generales del ejercicio anterior y por el incremento de los ingresos corrientes liquidados.

El alcalde Jordi Mayor lamentó los problemas heredados del anterior gobierno municipal

Desde el actual equipo de gobierno recordaron que con el PP al mando la deuda llegó al 180%, lo que generó una situación desesperada para las arcas municipales.

El pasado mes de noviembre ya se informó de los progresos efectuados durante la actual legislatura. En la misma, el ejecutivo que preside el socialista Jordi Mayor había logrado reducir en 8'9 millones la deuda municipal con los bancos, uno de los grandes problemas heredados del pasado a los que debe hacer frente la capital turística de la Ribera.

Los datos, facilitados por la concejalía de Hacienda que dirige Juan Vicente Armengot, suponen a su juicio un «espaldarazo» a la gestión económica del ejecutivo, que lleva dos años cerrando el presupuesto con superávit y que además por primera vez en mucho tiempo consiguió en 2016 un remanente positivo de tesorería que ascendió a 1,5 millones de euros

En 2015 el consistorio adeudaba a las entidades financieras 34,4 millones de euros, sumando amortización de capital e intereses. A finales de 2017 la cifra se había reducido hasta los 25,5 millones, lo que supone un 26 % menos. «Estamos al día con los bancos y la otra buena noticia es que no estamos generando más deuda», afirma Armengot, quien se felicita porque el gobierno del cambio «paga lo suyo, lo que otros nos dejaron a deber y además hace políticas para las personas». «Hemos puesto orden tras una gestión nefasta de la derecha que nos llevó a ser rescatados en 2012 y a la mayor crisis financiera y social de la historia de este municipio», afirmó.

Solo el pasado año Cullera había pagado a los bancos 4'3 millones de euros. Armengot admite que destinar una cuantía tan grande a ese apartado «limita al máximo la capacidad de maniobra del gobierno municipal». «La herencia recibida es de esas a las que cualquier particular renunciaría porque estaba envenenada», ejemplifica. No obstante, «estamos manejando bien la situación» y prevé que el ejercicio en vigor acabe también de forma positiva. «El tópico dice que la derecha gestiona bien la economía, pero en Cullera se ha demostrado que es falso y que lo único que supieron gestionar bien fueron sus propios intereses: Ha tenido que venir la izquierda para coger el toro por los cuernos y poner fin a años de descontrol», añadió el responsable de Hacienda.

En 2017 Cullera había presupuestado 2'8 millones para amortizar deuda, pero finalmente incrementará esta cifra en 1'5 más gracias al remanente positivo de tesorería. Armengot aseguró que lo hicieron forzados por el Ministerio de Hacienda, que impide al municipio destinar ese dinero a hacer política: «Montoro pone primero a los bancos y después a las personas y aunque no estamos nada de acuerdo con eso, cumplimos con nuestra obligación».

El punto de inflexión que vive la economía municipal se traduce en una reducción drástica del período medio de pago a proveedores, que ha pasado de más de un año al principio del mandato a menos de dos meses en la actualidad. Esto está permitiendo al ayuntamiento ahorrarse el pago de intereses de demora y negociar a la baja los precios.

El Ayuntamiento de Cullera es el más endeudado de la Ribera. En 2012 llegó a alcanzar una deuda de 39 millones por facturas impagadas. Entonces, el Ministerio de Hacienda lo intervino e impuso un duro plan de ajuste que se alargará hasta 2032. Ese corsé impide, entre otros aspectos, bajar o bonificar impuestos y además limita a la construcción de los nichos del cementerio las inversiones que puede hacer el municipio con recursos propios.

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